paradigmas

28 août, 2006

la impaciencia de los insatisfechos

Classé sous análisis de coyuntura,encrucijadas — paradygmes @ 7:10

1.  Tomar las recientes declaraciones del Presidente del Partido Socialista como un exabrupto linguístico, sería ver las cosas con ojos interesados.  Sus fuertes declaraciones contra aquel sector de empresarios que en Chile se aprovechan de la desigualdad de medios de las relaciones laborales, para explotar y esquilmar el trabajo asalariado, generando un vacío previsional altamente dañino para los trabajadores, no puede ocultarnos que el fenómeno de los abusos y transgresiones a las normas laborales son un fenómeno mucho más extendido que lo que los propios analistas están dispuestos a aceptar.

¿Alguien ha puesto la mirada en que las palabras de Escalona hacen referencia a una historia de abusos y atropellos a las normas laborales por parte de empresarios inescrupulosos, que ha sido denunciada en el Congreso Nacional, en los tribunales y en la prensa desde hace muchos pero muchos años?  ¿Qué son mas importantes: las palabras de Escalona o los hechos a los que se refieren las palabras de Escalona?

2.  Pero estas expresiones, probablemente tocan sensiblemente en una dimensión del momento político y social actual que pudiera ser extremadamente significativo: la sensación de inquietud social que parece apuntar en muchos sectores de la ciudadanía.   Las demandas y masivas manifestaciones de los estudiantes secundarios del mes de mayo recién pasado, y que ahora parecen despuntar nuevamente en su versión II, pueden ser leídas ahora a la luz de esta nueva clave de interpretación.

3.  Los profesores, los trabajadores de la Salud, los empleados fiscales, los deudores habitacionales, los funcionarios a honorarios en la Administración Pública, los mineros de la industria cuprífera, los estudiantes secundarios, están expresando de diversas formas y con distintas intensidades,  un malestar social que surge cada vez más masivo, aunque tenga todavía dimensiones corporativas y sectoriales, pero que traducen un clima de hastío frente a los resultados del « modelo » económico imperante.  Desde esta perspectiva, lo que estamos viendo y lo que muy probablemente veremos en los próximos meses y en el 2007, es la sensación cada vez más amplia de los ciudadanos, sobre todo  de los ciudadanos organizados, que los beneficios del crecimiento se han distribuído desigualmente, tan desigualmente que comienza a emerger la impaciencia de los insatisfechos.

23 août, 2006

política, globalización y educación – la transición hacia nuevos paradigmas

 

DOS TRANSICIONES PARA UN CAMBIO GLOBAL
 

El orden mundial –desde mediados del siglo xx- está en pleno proceso de mutaciones, en pleno cambio de paradigmas.  Probablemente la frase que mejor sintetiza el momento histórico que vive hoy la humanidad es que nos encontramos no solo en una época de cambios sino que sobre todo asistimos a un cambio de época.
 

Y los cambios estructurales a los que está asistiendo la sociedad contemporánea se pueden definir y sintetizar en dos fórmulas generales, que aquí pueden tener el carácter de hipótesis de trabajo:
 

1°  nos encontramos en un momento de evolución en el que el orden mundial ha ingresado en una era de hegemonía unipolar de carácter imperial en la que la globalización no es más que una forma de materializarse esa hegemonía; y
 

2° que la sociedad en su conjunto avanza desde una cultura material basada en los valores tradicionales de la modernidad, hacia una cultura basada en el conocimiento y en el saber.
 

Agreguemos que Chile, además se encuentra precisamente en una etapa paralela de transición hacia la modernidad. En efecto, y siempre ubicados en una perspectiva temporal del largo plazo, podemos sustentar la hipótesis de que la sociedad chilena se encuentra -desde mediados del siglo XX- en una prolongada fase de transición desde una cultura tradicional a unha cultura con rasgos modernos.  El ingreso de Chile a la modernidad, al igual que las demás sociedades latinoamericanas, se produce en condiciones en que nuestro país se sitúa como una sociedad subdesarrollada y dependiente.  
 

Por lo tanto, el cambio fundamental que caracteriza a la sociedad contemporánea es el de una profunda y prolongada transición desde una sociedad basada en el trabajo físico, el consumo de las energías no-renovables y una cultura tradicional, hacia una sociedad basada en el conocimiento, en la circularidad de la información y en el despliegue de una cultura moderna y post-moderna esencialmente materialista e individualista.
 

¿Qué es lo que está siendo cuestionado por este cambio estructural al cual estamos asistiendo como sociedad y como sistema-planeta?
 

Tres aspectos que nos interesan.
 

A fuerza de no pretender poner el acento en los aspectos negativos, cabe subrayar que asistimos a tres formas de crisis.  Asistimos a una crisis de la Política tradicional.  Asistimos a una crisis del orden mundial anterior.  Asistimos a una crisis de los paradigmas anteriores de la comunicación y del conocimiento.
 

I.  CRISIS DE  LA POLITICA TRADICIONAL
 

Se ha vuelto un lugar común criticar a la Política en nombre de la crisis de la política tradicional.   La política como forma social de actividad intelectual y práctica dirigida a pensar y gobernar la sociedad hace crisis en la medida en que percibimos que los términos de referencia de la relación entre las instituciones y la clase política por un lado, y la ciudadanía por el otro, están cambiando radicalmente.
 

La Política, como práctica social y como universo simbólico, ha entrado en crisis, como una de las consecuencias de los múltiples impactos provenientes de la modernización.
 

La percepción ciudadana respecto de la Política está cada vez más degradada y deslegitimada, y este es un fenómeno que trasciende las fronteras nacionales para abarcar el conjunto de la sociedad y los sistemas políticos contemporáneos. Por lo tanto, la afirmación de que la Política, los partidos y la clase política han entrado en una prolongada crisis de legitimidad y credibilidad en la sociedad actual, no es básicamente un “argumento ideológico sesgado” –aunque pueda serlo en boca de ciertos políticos detractores de sus demás adversarios- sino que es un tópico respaldado por un cúmulo creciente de indicadores, entre los cuales las encuestas de opinión pública no son más que un factor.
 

La política tradicional se ha hecho no creíble, ha perdido la centralidad de su atractivo anterior.
 

La crisis de la Política es, a la vez, una crisis de la acción política, como una crisis de la percepción pública acerca de ella, es decir, de la cultura política.
 

El creciente predominio del discurso y las prácticas individualistas, y la búsqueda del éxito y la realización personal, y la notoria des-solidarización de los ciudadanos respecto de la sociedad en general y del sistema político en particular, son manifestaciones exteriores de una tendencia profunda que tiene lugar en la época contemporánea: la tendencia hacia la modernidad.
 

La modernidad –como tendencia estructural e ideológico-cultural dominante- se introduce en el sistema político, generando un efecto disolvente y desarticulador, de manera que las fuerzas, partidos y actores políticos tradicionales se ven enfrentados a la creciente tensión ocasionada por nuevos problemas y nuevas aspiraciones y demandas provenientes de una sociedad civil cada vez más culturalmente diversa y socialmente diversa.
 

Probablemente, uno de los rasgos más significativos que denotan la crisis de los paradigmas políticos, y la propia crisis de la Política (como práctica social), reside en la pérdida de su anterior centralidad en los procesos sociales.
 

En efecto, la Política aún cuando continúa siendo uno de los procesos sociales y culturales relevantes que tienen lugar en una sociedad histórica. Sin embargo, como efecto e impacto de la modernidad, ella ha perdido su centralidad siendo aparentemente sustituída por otros liderazgos, otros intereses ciudadanos, otras formas organizativas y comunicacionales, y se ha convertido gradualmente, en objeto de crecientes críticas generando una percepción social negativa en torno suyo.
 

Probablemente lo más serio es que la Política, y por ende, la clase política, parecen dejar de ser el mecanismo único, seguro y válido de resolución de los problemas y las demandas de la ciudadanía, siendo parcialmente reemplazada por la Economía, por la tecnocracia y por la Administración.
 

Esta transposición da como resultado que la Política pierde su atractivo mediático ante las multitudes, así como su capacidad de convocatoria social: los ídolos y líderes que atraen a los grandes colectivos modernos –cuando ellos existen realmente- ya no son los dirigentes políticos, y los símbolos políticos e ideológicos dejan de tener un poder de evocación y de representación simbólica significativa.
 

La Política –como forma de pensar la sociedad- parece desvanecerse en el universo mediático, sustituída o relativizada por otros universos simbólicos y valóricos.   Tampoco resultaría científico atribuir éste fenómeno a la exclusiva responsabilidad de “los políticos”, por más que sobre ellos cae una nebulosa de descrédito moral.
 

La crisis de la Política, es en realidad, la crisis de la política tradicional, y ella traduce en el plano de las instituciones y de los procesos políticos la crisis general que acompaña a la transición desde una sociedad anteriormente basada en valores y formas tradicionales de hacer política, hacia una sociedad en la que predominarían códigos, valores, modelos y formas organizativas modernas.
 

Aquel paradigma tradicional que hacía de la Política una actividad a la vez, elitista y masiva, basada en el contacto directo y paternalista entre el político y la ciudadanía, en grandes movilizaciones masivas evocadoras de la unidad de la nación, la clase o el partido, que generaba relaciones de dependencia y cooptación entre la clase política –otorgadora de bienes, servicios, favores y privilegios- y la ciudadanía –demandante y receptora de los beneficios que descendían desde las esferas políticas y del poder- en términos de clientelismo y caciquismo, ese paradigma está siendo gradualmente barrido o superado por una Política moderna o con rasgos modernos basada principalmente en los efectos mediáticos y de imagen, en la capacidad individual del político para alcanzar cobertura y presencia comunicacional, en la profesionalización de la actividad política y dirigente, en la ingeniería de los escenarios políticos virtuales, potenciados por la aceleración del tiempo, por el manejo de la comunicación y sus contenidos, y por la circulación instantánea de la información, de manera que ésta última deviene el poder.
 

II.  CRISIS DEL ORDEN MUNDIAL Y GLOBALIZACION
  Al mismo tiempo, a nivel mundial, el sistema internacional ha entrado también en una época de turbulencias y de incertidumbres.  Terminada la bipolaridad Este-Oeste de la segunda mitad del siglo XX, ahora hemos entrado en una época –cuyo término en el tiempo no podemos prever-  caracterizada por la hegemonía global del imperio estadounidense, en términos de unipolaridad.
 

Y esta hegemonía global se acompaña de una tendencia profunda que aparece desde fines del siglo XX de expansión de los intercambios que se ha denominado “globalización” o “mundialización”.  Para los efectos de este ensayo definimos la globalización como una tendencia profunda del desarrollo contemporáneo que apunta hacia la expansión y complejización de los intercambios, de los flujos y de los significados a escala mundial, transformando al orbe en un sistema-planeta.
 

Redes y estructuras de la globalización
 

La estructura piramidal y asimétrica de la globalización (pirámides de empresas y asimetrías de capitales, pirámides de mercados y asimetrías de recursos…), se articula alrededor de cuatro componentes fundamentales:
 

a) un conjunto de empresas y corporaciones globales (de carácter industrial, financiero y comercial), cuyas estrategias y mercados se planifican a escala planetaria y también a escalas espaciales menores (continentes, regiones de continentes, países, regiones de países, sub-mercados…);
b) un conjunto de espacios geo-económicos constituidos y articulados como mercados, a diferentes escalas y con diversos niveles de dinamismo;
c) un conjunto de entidades supranacionales cada vez más interdependientes entre sí, y que tiende a configurar la nueva arquitectura económica y jurídica global;
d) un conjunto de instituciones internacionales que tienden a constituir la estructura política global del futuro.
 

La asimetría caracteriza a estos cuatro subsistemas componentes: son asimétricas las relaciones entre las empresas y corporaciones globales y sus empresas nacionales y locales relacionadas, proveedoras y/o maquiladoras; son asimétricos, desiguales, los mercados, al interior de los cuales con frecuencia los consumidores se ven desprotegidos frente a la omnipotencia del monopolio, del oligopolio y de sus estrategias de marketing, y donde los mercados locales se ven invadidos por la presencia avasalladora de empresas nacionales o redes transnacionales que apuntan a dominar mercados en términos de hegemonía excluyente.
 

Del mismo modo, es asimétrica en realidad la estructura y la acción de las entidades supranacionales que dominan el proceso globalizador.  Entidades internacionales, con diversos grados de institucionalización, como la OMC, el G-8, el Foro Económico de Davos, la APEC, el FMI o el Banco Mundial, operan en realidad como factores institucionales de apoyo a la expansión de las corporaciones globales, por la vía de estimular política, jurídica e ideológicamente el libre comercio y la mayor apertura de los mercados.
 

La lógica asimétrica de la globalización encuentra su punto culminante en la desigualdad básica que se inscribe en las instituciones internacionales como Naciones Unidas, la OMC, el FMI, el Banco Mundial o la OTAN, cuya función estratégica en este nuevo ordenamiento mundial se dirige a otorgar fundamento político, financiero y/o militar a las tendencias globalizadoras.
 

Los soportes materiales de la globalización
  Los procesos globalizadores son posibles gracias a la articulación de un marco de soportes materiales, que se combinan con los soportes ideológicos que la justifican e impulsan.
 

Estos soportes materiales son a lo menos tres:
 

a) las cada vez más amplias y diversificadas redes satelitales de información y de intercambio, las que tienden a virtualizar los mercados y los flujos de bienes y servicios, sin reemplazar su materialidad;
b) los sistemas informáticos de archivo, tratamiento, manipulación y transferencia de data, conocimientos e información, que se ven reforzados por la expansión exponencial de su acceso y uso y por la miniaturización de los artefactos y soportes;
c) las redes financieras, bancarias y bursátiles, que permiten fluidizar, agilizar los movimientos e intercambios de capitales, de plusvalías, a través de las antiguas fronteras nacionales y continentales, ampliando la escala –y el tiempo espacio- de los flujos de capital y concentrando su acumulación desigual.
 

Visto desde este punto de vista, la globalización opera sobre la base de una formidable estructura satelital de redes informáticas, que aceleran los intercambios, relativizan las fronteras, cuestionan las soberanías y dejan obsoletos los marcos legales nacionales.
 

Veamos la cuestión desde la perspectiva einsteniana del espacio-tiempo: mientras los espacios geo-económicos tienden a expandirse en alcance y escala y a reducirse en velocidades de desplazamientos (de bienes, de capitales, de personas, de servicios), los tiempos de intercambio van disminuyendo hasta el punto de la instantaneidad, de la virtualidad inmediata.  Desde el punto de vista económico mientras se multiplican los intercambios, se concentran los flujos hacia los centros económicos de poder global, se aceleran y se acortan los tiempos entre el diseño, la producción y el consumo, entre la compra y la venta.
 

La globalización en cuanto forma actual de expansión del capitalismo es debida esencialmente a un conjunto de mutaciones tecnológicas que permiten la rápida transferencia de capitales y la gestión industrial flexible; a la extensión de las redes de inversores y firmas comerciales establecidas por las firmas transnacionales y globales; al desarrollo creciente de bloques comerciales regionales apuntando a crear economías continentales de escala; a los avances en las negociaciones sobre la liberalización del comercio internacional; a la liberalización de las economías en vías de desarrollo y suministradoras de materias primas. 
 

Pero, la globalización no es solamente una mundialización del sistema capitalista debido a la transnacionalización del capital, la circulación acelerada de los productos y a la deslocalización de la producción; es además, una forma actualizada de invasión del campo social por el capital, mediante la normalización de las redes económicas, a la mercantilización de los servicios, de la ciencia y de la cultura y en particular, a través del surgimiento de nuevos centros de poder geo-económicos no estatales y no territoriales, favorables a la acción expansiva de las corporaciones globales, centros de poder hegemónico que tienden a emanciparse de la tutela de los Estados y las soberanías nacionales.
 

Los soportes ideológicos de la globalización
 

Pero, la globalización no es solamente una red de redes piramidales, o una tendencia asimétrica del desarrollo contemporáneo, o una estructura mundial de poderes económicos y políticos articulados.  La globalización se presenta a sí misma, tiende a presentarse y a justificarse a sí misma, como una realidad ineludible, como un proceso que no tiene vuelta a atrás, como una locomotora a alta velocidad de la que es imposible bajarse. 
 

Es decir, la globalización posee, produce, reproduce y transmite su propia ideología, ella misma opera como una poderosa ideología comunicacional e intelectual, como un pensamiento único, que instala en el espacio público su propio lenguaje neoliberal o neo-conservador, que pone de moda ciertos conceptos (como mundialización, flexibilidad, gobernabilidad, empleabilidad, desregulación, nueva economía, economía del conocimiento, postmodernidad…) y que deja en las sombras del olvido, de la obsolescencia o de la impertinencia a otros conceptos develadores (como capitalismo, poder global, imperio, plusvalía, desigualdad, etc.).
 

Los riesgos del discurso único que verbaliza esta ideología única o pretendidamente única, residen precisamente en la creencia de que los dogmas de la globalización capitalista en marcha, constituyen artículos de fé intocables, afirmaciones absolutas de una “nueva vulgata planetaria” (como dice Pierre Bourdieu) y que resulta operar en la realidad social como un delicado, poderoso y sutil tamiz incluyente y excluyente de lo que es permitido o no dentro de la ideología del poder.  Foucault dice que “la verdad está ligada circularmente a sistemas de poder que la producen y la sostienen, y a efectos de poder que inducen y la prorrogan. Un régimen de la verdad
 

La ideología de la globalización funciona hoy como una lógica medieval y totalitaria, solo que ahora parece estaríamos entrando en realidad en la edad media de la modernidad, ya que presenta y asume sus verdades como dogmas, como la verdad única, incontrastable, absoluta, en la que el dios-mercado o el dios-dinero sacrifican  en su altar virtual las identidades locales, regionales y nacionales, las especificidades humanas, las particularidades identitarias, en nombre de la eficiencia, de la productividad, de las metas estadísticas y de la rentabilidad, sin importar mayormente los efectos individuales en términos de estrés y depresiones, y los efectos colectivos en términos de desigualdad, marginación y acumulación social de frustraciones.
 

El paradigma de la globalización –cuyos acentos económicos neo-liberales se combinan con el enfoque político neo-conservador- opera como una sutil maquinaria de desmemoriación de las historia particulares y de las economías anteriores.  Los paradigmas económicos pretéritos del colonialismo interno, de la marginalidad estructural, de la dependencia, de las relaciones centro-periferia, del imperialismo económico y financiero, habrían quedado obsoletos en cuanto ineficaces para responder a los “nuevos desafíos” de la modernidad y la post-modernidad globalizadora.
 

La liturgia de esta nueva religión única, totalitaria y totalizadora sucede cotidianamente en los mercados; el mercado es el altar sagrado de la globalización, de sus causas y de sus efectos, de sus formas y de sus contenidos; el mercado es el sancta-sanctorum donde se guardan y adoran las tablas de la ley (los tratados de libre comercio, las liberalizaciones aduaneras, las políticas desreguladoras, las prácticas privatizadoras, los códigos empresariales, los Estados subsidiarios).
 

A este nuevo Baal intocable, se le rinde pleitesía en los medios de comunicación, en todo el espacio público, en las políticas públicas y en la vida cotidiana de las personas: este dios-mercado o el dios-dinero omnipotente todo lo decide, todo lo ordena, todo lo organiza.
La globalización se presenta como modelo, cuando no es más que una etapa, una etapa transitoria de la evolución capitalista mundial, y la imagen comunicacional, esa poderosa mercancía que participa en el proceso de acumulación del capital por la vía de su realización y de su reificación, le sirve como soporte ideológico y virtual.    Dos parecen ser los dogmas constitutivos del nuevo catecismo político-económico: la idea de que el libre comercio constituye la vía principal y privilegiada a través de la cual se lograría el progreso, el crecimiento y el desarrollo; y la noción de que el desarrollo económico, base material del progreso social, resultará después del logro de un crecimiento económico basado prioritariamente en la apertura de los mercados al libre intercambio, sobre la base del uso intensivo de ciertas ventajas comparativas y competitivas.
 

Lo potente del proceso globalizador consiste, entre otros factores, en que este discurso ideológico se instala en los imaginarios colectivos y en las elites dominantes de las sociedades, sino que además, se inscribe en los territorios y espacios geo-económicos, transformando la totalidad del sistema-planeta en mercados segmentados, que deben obedecer a una lógica única y a patrones de comportamiento económico pre-establecidos.
 

III.  CRISIS DEL PARADIGMA DE LA COMUNICACIÓN
Y DEL CONOCIMIENTO
 

La Escuela de Frankfurt a principios del siglo XX, fue la primera visión intelectual que puso en cuestionamiento los paradigmas tradicionales de la comunicación.  Postulaba, a través de Horkheimer y Adorno, que la  industria cultural es uniforme,  que su tecnología simboliza y reproduce el sistema de dominación, que trasforma los productos culturales en mercancías, que tiende a degradar la cultura, que sirve como instrumento de dominación ideológica, que desublima el arte y que se fusiona técnica y económicamente con la publicidad. Estas afirmaciones paradigmáticas, sin embargo han debido ser repensadas.
 

Desde la segunda mitad del siglo XX, asistimos a un serio cuestionamiento a las teorías anteriormente predominantes en materia de comunicación.  En particular, la “escuela de Birmingham” formula una síntesis de las teorías críticas de diversas procedencias, disciplinas y epistemologías para aplicarlas al estudio de fenómenos comunicativos. Su objetivo principal es el estudio de la cultura de la sociedad contemporánea así como la relación que existe entre los medios y la sociedad de masas.
 

El primer postulado que surge desde allí es que se niega la noción de aceptar a los medios como vehículo de significación transparente, es decir sin significados ocultos o implícitos.   Por el contrario, el nuevo paradigma comunicacional pone especial énfasis en la estructuración lingüística e ideológica del mensaje, ambas preocupaciones tomadas de la Semiótica.
 

En segundo lugar, el nuevo paradigma comunicacional rechaza un concepto de la audiencia entendida como un ente pasivo e indiferenciado remplazándola con concepciones más activas, en las que se asume que la audiencia no solo es receptora de conocimientos e información, sino también juega un rol activo en la producción y reproducción de la información.
 

Además, ponen atención a la encodificación y las variaciones de las descodificaciones de la audiencia.
Y finalmente, a nivel de las ideologías, nuevamente traen a la discusión teórica la función de los medios en la diseminación, definición y representación de las ideologías dominantes.
 

La crisis de los paradigmas comunicacionales
 

A su vez, la escuela de Palo Alto llamada también como « el colegio invisible” y conformada por pensadores como Gregory Bateson, Edward Hall, Paul Watslawick, Erving Goffman, se distingue porque adopta conceptos y modelos de la teoría sistémica, pero también de la lingüística y la lógica, y porque intentan dar cuenta de una situación global de interacción y no sólo estudiar algunas variables tomadas aisladamente.
 

La comunicación es estudiada como un proceso social permanente que integra múltiples modos de comportamiento: la palabra, el gesto, la mirada, el espacio interindividual. En este modelo la comunicación se concibe como un sistema de canales múltiples en el que el autor social participa en todo momento, lo desee o no: su mirada, su actitud, comportamiento y hasta el mismo silencio. Como miembro de una cultura forma parte de la comunicación, así como el músico forma parte de la orquesta. Pero dentro de esta extensa orquesta no existe un director ni una partitura (código escrito) cada uno toca poniéndose de acuerdo con el otro.
 

El postulado comunicacional de esta escuela se basa en tres hipótesis: 1ª La esencia de la comunicación reside en procesos de relación e interacción (los elementos cuentan menos que las relaciones que se instauran entre ellos); 2ª Todo comportamiento humano tiene un valor comunicativo (las relaciones, que se corresponden y se implican mutuamente, pueden enfocarse como un vasto sistema de comunicación), observando la sucesión de los mensajes reubicados en el contexto horizontal (la secuencia de los mensajes sucesivos) y en el contexto vertical (la relación entre los elementos y el sistema), es posible extraer una lógica de la comunicación; y 3ª Los trastornos psíquicos reflejan perturbaciones de la comunicación entre el individuo portador del síntoma y sus allegados.   
 

La escuela de Palo Alto enfatizó sobre dos aspectos comunes y de importancia entre la comunicación interpersonal y la mediada « reconocimiento y generación de espacios a partir del factor relacional que es común a todo proceso comunicativo ». Es decir, las respuestas que el actor social encuentra a sus preguntas referidas: quién soy y quiénes somos, están impregnadas de significación espacial y varían según el sistema de redes que se invoque en este ejercicio de autoidentificación.
 

Lo que está en crisis es el paradigma positivista de las Ciencias clásicas y sus modos de conocer pero no un nuevo paradigma epistémico que en su multiplicidad y descentramiento concibe una ciencia más humana, más humilde, más relativa y más crítica. (Martínez, 1999)  En el campo de las Ciencias de la Comunicación el salto hacia lo transdiciplinar, ha significado en las dos últimas décadas no sólo el cuestionamiento del paradigma del modelo de comunicación unilateral de Laswell sino un enriquecimiento téorico- práctico de la investigación devenido de enfoques de la antropología, la historia, la economía política, la etnografia y la sociología crítica que han comenzado a interrogar los problemas de la comunicación desde otras ópticas como la de los movimientos culturales y las mediaciones simbólicas, porque más que desde los objetos (medios) o desde los sujetos (emisores/receptores) se aborda el problema de las subjetividades y los discursos sociales.
 

Sin embargo, el campo de la comunicación no escapa a las contradicciones que plantea la crisis de los paradigmas, y los avances teóricos logrados con enfoques más abiertos y flexibles se han visto acompañados de la aparición de planteamientos que devienen de una matiz teórica neopositivista, la cual ha resurgido a mediados de los setenta y se ha extendido en las décadas de los ochenta y los noventa con los enfoques gerenciales y la comunicación organizacional, así como con la teoría informacional, derivada de la cibernética, aplicada al estudio de los procesos de transmisión de información mediante computadoras.
 

En el fondo de esos enfoques se encuentra la teoría general de los sistemas, del biólogo Ludwing Von Bertalanffy (Mattelart, 1997:44), según la cual la información y sus procesos de transmisión y control en el seno de las organizaciones contribuyen a que los mismos funcionen, se regeneren, se institucionalicen y sobrevivan. Al trasladar el concepto de sistema a las organizaciones sociales y al pensar que todos los sistemas bien sea físicos, biológicos, psicológicos y sociales tienen características similares y pueden trabajar con un mismo modelo de análisis se confluye con las propuestas funcionalistas de la teoría de Talcott Parsons sobre los sistemas.
Según Lilienfeld (1984), la teoría de los sistemas concibe que el estado característico de los sistemas abiertos es su constante interacción con el entorno, con el cual mantiene una situación constante de equilibrio a pesar de que las entradas y salidas de información al sistema pudiesen producir transformaciones en sus partes. El concepto de estado constante de todo sistema abierto, es tomado de las leyes termodinámicas de la física, según las cuales el equilibrio de un sistema, su permanencia en un estado constante a pesar de estar abierto al entorno, depende fundamentalmente del suministro de energía. En el fondo todo enfoque sustentado en la teoría de los sistemas busca siempre el equilibrio.
 

En una visión más moderna, Niklas Luhmann aporta su teoría que considera a la sociedad como un sistema abierto que comprende no sólo los procesos evolutivos del hombre sino su proyecto de futuro, como un sistema dinámico pleno de significaciones dialógicas pero acompañado de un desarrollo tecnológico que si bien presenta peligros para la especie humana también contiene la esperanza y el futuro de la misma. (De Oliveira, 1992).
Aunque Luhmann busca abordar lo social de una manera más integral que las teorías clásicas lo hace desde la propuesta de la teoría de los sistemas, según la cual la sociedad es un sistema que se autogenera y autorreproduce, un sistema complejo integrado no tanto por individuos sino por la comunicación y determinado por la producción de sentido (Burkle, 1994:127-141).
 

El cientificismo sistémico que acompaña este pensamiento y que busca abordar la globalidad, las interrelaciones de los elementos que conforman al todo y la complejidad de los sistemas como conjuntos dinámicos y cambiantes, aplicado al campo social penetró primero en las ciencias políticas para luego incursionar en el campo de las ciencias de la comunicación a partir de Laswell, cuando se estudia cómo los medios y la información intervienen en la formación de las decisiones políticas y cuando se aborda el problema del feed-back o comunicación de retorno en su función de retroalimentación y regulación del sistema. (Mattelart, 1997).
 

En la actualidad, ese cientificismo sistémico ha servido de apoyo a teorías sobre las sociedades tecnológicamente avanzadas que analizan las innovaciones sociales y los procesos informáticos y electrónicos producidos en la sociedad de la información y a teorías sobre el análisis sistémico de las organizaciones modernas y sus estudios gerenciales; las cuales continúan dependiendo fuertemente de las derivaciones teóricas de la biología y la física al considerar a la categoría “sistema” como una realidad fija, determinada por funciones y disfunciones controlables, que aunque en sus visiones más progresistas incluyen al concepto de “sistema abierto”, y con ello plantean una divergencia con la física clásica, no transgreden la matriz teórica propia del pensamiento científico positivista.
 

Frente a ese resurgir de un nuevo neopositivismo que acompaña a las visiones optimistas sobre la cultura organizacional y el papel del crecimiento exponencial de la información en las sociedades modernas, sobre todo con el desarrollo de las tecnologías de la información, aparece un nuevo pensamiento más holístico y global que en su oposición con el positivismo modernista busca radicalizar la reflexión y aboga por un pluralismo metodológico.
 

En los años noventa, la fuerza del pensamiento posmodernista en las Ciencias Sociales parece tender hacia esa dirección, la de la confluencia, la interdisciplinaridad, la del alejamiento de la racionalidad científica encerrada en las fronteras del positivismo lógico, la de la vuelta de la ciencia hacia la vida humana, la de la reflexión profunda para derrumbar o validar viejos argumentos.
 

Esa “síntesis creativa”, según la definición de Enrique Sánchez (1992) se sustenta en la teoría de las apropiaciones dialécticas, en la reflexión teórica, en el pluralismo disciplinario y en la confluencia metodológica como vías para comenzar una tarea de recomposición del pensamiento científico del siglo XXI que deberá arrancar de la transgresión de teorías,  paradigmas, modelos y enfoques metodológicos para poder iniciar la construcción de otras teorías con fundamentos filosóficos, éticos y epistemológicos críticos, desde lo real-global y con enfoques más holísticos, integrales y sinérgicos.
 

Los riesgos que implican esa nueva aproximación a la realidad desde una perspectiva distinta, nos obligan como investigadores de la comunicación a retomar la investigación teórica para ejercer una vigilancia epistemológica que hoy resulta fundamental para reconstruir los campos del saber comunicacional que han estado fuertemente influenciados por enfoques metodológicos y teóricos propios del neopositivismo.
 

Por su parte, la confluencia de nuevos enfoques en la constitución de paradigmas transdiciplinarios en el campo de la comunicación nos plantea la necesidad de mantener una apertura para mirar los fenómenos comunicacionales desde la historia, la cultura, la economía, la antropología y en ese juego de apropiaciones dialécticas poder acercarnos a problemas concretos que nos permitan una reflexión teórica más humanizada y menos instrumental.
 

La corriente de investigación latinoamericana ha empezado a llamar la atención sobre la necesidad de indagar la realidad comunicacional sin miedo a las aproximaciones empíricas, útiles para contrastar teorías, sin olvidar por ello las visiones críticas, de reconstrucción; en este planteamiento han coincidido los mexicanos Enrique Sánchez (1997), Raúl Fuentes (1997) y José Carlos Lozano (1994), entre otros.
 

Comunicación y globalización
 

 Por otra parte, observamos que la tendencia de la globalización, hacia la mundialización de los intercambios de bienes materiales y simbólicos, está introduciendo cambios estructurales profundos en la esfera de la producción, reproducción y circulación de la información y del conocimiento.
 

A medida que las redes de la globalización se extienden por el mundo y dentro de las sociedades, el conocimiento y la información van adquiriendo una capacidad de virtualizarse y de expandirse en forma creciente.   Virtualización y expansión son dos aspectos de una misma tendencia a hacer del conocimiento y de la información que lo contiene, un componente cada vez más importante, influyente y decisivo en los procesos productivos, en los procesos cognitivos y en los procesos pedagógicos.
 

Se ha difundido la idea de que la información y el conocimiento se están convirtiendo en datos horizontales, es decir, que se difunden a mayor velocidad y a un creciente número de individuos en nuestra sociedad contemporánea.  Esta no es más que una parte de la verdad. 
 

Para comprender este fenómeno de la expansión del conocimiento y la información, necesitamos de dos conceptos: el de asimetría y el de segmentación. 
 

La noción de asimetría –una vez más- nos permite comprender que los procesos de producción, reproducción y circulación de la información y del conocimiento, acelerados por la expansión física de las redes de las T.I.C. (tecnologías de la información y las comunicaciones) y que se producen en el contexto de la globalización, son procesos asimétricos, desiguales, estructuralmente desiguales.
 

La producción de conocimiento y de información es asimétrica, porque generalmente quienes la producen están situados en la cúspide de la escala social, y porque los conocimientos socialmente aceptados, culturalmente aceptados y reconocidos provienen de quienes forman parte del sistema, se integran dentro de un orden social ya desigual.   La sociedad moderna por lo tanto, se articula asimétricamente a la hora de producir conocimientos e información.   Pero además, hay asimetría en la reproducción del conocimiento, desde que los actores que participan en los procesos educativos y de multiplicación del saber, vienen condicionados por una desigualdad estructural anterior a la globalización.
 

Y finalmente hay asimetría en la circulación del conocimiento y de la información en una sociedad globalizada, toda vez que para acceder a la información el individuo necesita estar “conectado” a alguna de las redes que constituyen la globalización.  Para estar inserto e integrado en la globalización, el individuo debe estar conectado.   Pero, ¿qué sucede con quienes por razones geográficas, por razones culturales, por razones históricas, no están conectados, no saben que deben estar conectados o simplemente no se interesan en estar conectados?
 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
  BÚFALO, Enzo del (1999). “El Triunfo de la economía de mercado y el ocaso de la teoría pura”. Ponencia presentada en el Seminario ¿Fin de la Ciencia?. CIPOST/Instituto de Filosofía del Derecho. LUZ. Maracaibo, 7 y 8 de Mayo.
 

BURKLE: B, Martha (1994). “La Comunicación: constitutivo esencial de la sociedad. Una aproximación a la propuesta luhmanniana”. En: OROZCO, G (Coord). Perspectivas para el análisis de los procesos de recepción televisiva. Cuadernos de Comunicación y Prácticas Sociales Nº 6. Universidad Iberoamericana. México. Pp.127-141.
 

DELEUZE, G y GUATTARI, F (1994). Mil Mesetas. Edit. Pre-textos. Valencia-Venezuela.
 

FUENTES, Raúl (1997). “Retos disciplinarios y postdisciplinarios para la investigación de la comunicación”. En: Revista Comunicación y Sociedad, Nº 31. Universidad de Guadalajara. México, Septiembre-Octubre.
 

LIlLIENFELD, Robert (1984). Teoría de Sistemas. Trillas. México.
 

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MARTÍNEZ, Miguel (1999). Conferencia dictada en el Seminario ¿Fin de la Ciencia? CIPOST/Instituto de Filosofía del Derecho. LUZ. Maracaibo, Venezuela.
 

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VEGA, Aimée (1999). “Los medios de comunicación en el nuevo orden”. En: Noticias de Comunicación (Noticom), Nº 10. Edit. Bosch. Barcelona- España.
 

25 juillet, 2006

panorama del movimiento hizbollah

Classé sous encrucijadas,estrategias — paradygmes @ 8:20

presentación

 

El siguiente recuento informativo sobre el movimiento de resistencia islámica Hizbollah, uno de los dos principales contendores de la actual guerra en el Líbano, junto con Tsahal, aparece en el sitio web www.globalsecurity.org/military.

« Hizballah is an Islamic movement founded after the Israeli military seizure of Lebanon in 1982, which resulted in the formation of Islamic resistance units committed to the liberation of the occupied territories and the ejection of Israeli forces. Hizbollah was established in 1982 during the Lebanon War when a group of Lebanese Shi’ite Muslims declared themselves to be the « Party of God » (Hizb Allah, which is clear in Hizbollah but progressively less so in Hizbollah / Hizbullah / Hezbollah). Upon the realization that the IDF was entrenching itself in south Lebanon, and influenced and assisted by 1,500 Iranian Revolutionary Guards in Lebanon, Hizballah cells began developing with the immediate desire to resist the Israeli invasion. Hizbollah began establishing its base in Lebanon in 1982 and has expanded and strengthened ever since, primarily due to its wave of suicide bombings and foreign support by Iran and Syria.

Description

Formed in 1982 in response to the Israeli invasion of Lebanon, this Lebanon-based radical Shia group takes its ideological inspiration from the Iranian revolution and the teachings of the late Ayatollah Khomeini. The Majlis al-Shura, or Consultative Council, is the group’s highest governing body and is led by Secretary General Hasan Nasrallah. Hizballah is dedicated to liberating Jerusalem and eliminating Israel, and has formally advocated ultimate establishment of Islamic rule in Lebanon. Nonetheless, Hizballah has actively participated in Lebanon’s political system since 1992. This radical Shia is dedicated to creation of Iranian-style Islamic republic in Lebanon and removal of all non-Islamic influences from area. It is strongly anti-Western and anti-Israeli.

A very important factor that developed Hizballah was the establishment of the Islamic Revolution in Iran that was led by the Imam Khomeini. This revolution consolidated new concepts in the field of Islamic thought mainly the concept of Willayat Al-Faqih. The revolution also generalized Islamic expressions against the west such as arrogance, the great Satan, hypocrites and the oppressed. Due to that it was only normal for the ideological doctrine in Iran to take root in Lebanon. This tie was very quickly translated on the ground by direct support from the Islamic Republic of Iran through its revolutionary guards and then to Hizballah that was resisting the Israeli occupation. This religious and ideological tie between Hizballah and Iran following the revolution with its stance towards the Zionist entity had a great effect on releasing vital material and moral support to Hizballah. Hizballah’s ideological ideals sees no legitimacy for the existence of Israel, a matter that elevates the contradictions to the level of existence. And the conflict becomes one of legitimacy that is based on religious ideals. The seed of resistance is also deep in the ideological beliefs of Hizballah, a belief that found its way for expression against the occupation of Lebanon.

 Activities

Once established as a militia, Hizbollah received acclaim and legitimacy in Lebanon and throughout the Muslim world by fighting against IDF and SLA troops. In fact, since 1988 Hizbollah replaced Amal (the other prominent Shi’ite organization in Lebanon) as the predominant force due to its activity against Israel. Over the years Hizbollah military operations have grown to include attacking IDF and SLA outposts, ambushing convoys, laying explosive devices booby-trapping cars, and launching long range mortar shells and Katyusha rockets at IDF outposts and into Israel proper.

Between the spring of 1983 to the summer of 1985 the Hizballah launched an unprecedented wave of suicide bombings which included an attack on the US embassy and at a US Marine base in Beirut. Known or suspected to have been involved in numerous anti-US terrorist attacks, including the suicide truck bombing of the US Embassy and US Marine barracks in Beirut in October 1983 and the US Embassy Annex in Beirut in September 1984. Elements of the group were responsible for the kidnapping and detention of US and other Western hostages in Lebanon. The group also attacked the Israeli Embassy in Argentina in 1992.

On 07 February 2000 Prime Minister and Defense Minister Ehud Barak ordered the IDF to act, in accordance with the decisions of the Political-Security Cabinet, against terrorist and Lebanese infrastructure targets. The Political-Security Cabinet’s decisions were in response to the serious escalation in Hizballah operations against the IDF and SLA, operations which are based in Lebanese villages – a violation of the « Grapes of Wrath » understandings. These operations were being neither prevented by the Lebanese government nor restrained by Syria.

The organization was very active against Israel during its stay in Lebanese territory, and since the IDF’s withdrawal from Lebanon in May 2000 it began focusing on increasing and expanding its activities within Israel with the aim of carrying out « quality » attacks in Israeli territory, thus disrupting any attempt at dialogue and any opportunity to return to the peace process. This became evident during earlier attempts to hold negotiations with regard to a ‘hudna’ (ceasefire), when Hizballah operators encouraged attacks aimed at causing these contacts to fail.

On Saturday morning, 7 October 2000, an armed and frenzied mob, numbering in the hundreds, attacked the border fence from Lebanese territory, immediately followed by heavy shelling of Israeli border positions by Hizballah terrorist elements from Lebanese territory, using explosives, rocket-propelled grenades, Sager missiles and border shells. During the course of this aggression, three Israeli soldiers were kidnapped by a Hizballah unit which had entered Israeli territory for this purpose.

The organization operates against Israel in four main ways:

Bringing terrorists and collaborators through the border crossings using foreign documents
Setting up a terrorist organization inside Israel and in Judea, Samaria and the Gaza Strip
Cross-border operations – smuggling weapons and terrorists
Financial support for Palestinian organizations and groups.
Since 2003 it has been possible to see a trend of increasing cooperation between Hizballah in Lebanon and operational entities among the other Palestinian terrorist organizations, with the accent on Tanzim, Islamic Jihad, Hamas and the Popular Front. This cooperation is particularly evident between Hizballah and the Tanzim and in practice, in recent months Hizballah has served as a kind of « external command » for most of the Tanzim organizations in the territories.

Hassan Nasrallah, the leader of Hizballah, admitted for the first time in public the existence of a Hizballah unit responsible for activities with the Palestinians. He said this on Almanar television on July 19, 2004, after the death of Ghaleb Awaleh, a senior Hizballah terrorist: « … the fallen Ghaleb Awaleh is like the fallen Ali Salah, from the group which dedicated its life in recent years to helping our brothers in conquered Palestine. We do not wish to conceal the truth. We declare it and glory in it. Ghaleb Awaleh today has fallen on the Palestine road. He is a Jerusalem martyr. He is an Al Aksa Mosque martyr. He is a martyr in the fight against the Zionist enterprise… and we will not to abandon this fight and have never abandoned it. We are in a position where we will fight openly and we will fight clandestinely. »

Hizballah’s methods of controlling terrorist organizations in the territories are similar to those characteristic of the involvement of the command centers of Palestinian terrorist organizations abroad (Hamas and Islamic Jihad) in the actions of their organizations inside the country. Striking in this framework are the instructions to carry out mass murder attacks within Israeli territory, mediation between terrorists at the different centers of action, the large-scale transfer of money, and finally, coordination of the effort to upgrade the terrorist capabilities of the organizations.

The most significant remaining armed group in Lebanon is Hizballah, which the Government refers to, not as a Lebanese militia, but as a “national resistance group”. Hizballah seeks to defend Lebanon from Israel and the removal of Israeli forces from Lebanese soil, namely, the Shab’a farms. Lebanon maintains that the Shab’a farms are Lebanese territory, not Syrian. In the Secretary-General’s report of 16 June 2000, however, he confirmed that Israel has fulfilled the requirements of Security Council resolutions 425 and 426 to “withdraw its forces from all Lebanese territory”. The Council endorsed that conclusion on 18 June 2000 in a presidential statement. Notwithstanding the Lebanese Government’s position that the Shab’a farms area lies within Lebanon, the Government has confirmed that it would respect the Blue Line as identified by the United Nations. The Council has called on Lebanon to respect fully its line.

United Nations Security Council Resolution 1559 (02 September 2004) called for the « disbanding and disarmament of all Lebanese and non-Lebanese militias ». The Government of Lebanon is responsible for the disbanding and disarming of the militias, including Hizballah, and preventing the flow of armaments and other military equipment to the militias, including Hizballah, from Syria, Iran, and other external sources. Lebanon basically rejected Resolution 1559, and by early 2005 this presented the risk of Israeli retaliation against vital Lebanese infrastructure to force action to disarm Hizballah.

A heavy exchange of fire between Hizbollah and the Israel Defense Forces (IDF) across the Blue Line took place on 21 November 2005, surpassing any activity level since Israel’s withdrawal from Lebanon in May 2000. The exchange began with heavy Hizbollah mortar and rocket fire from a number of locations against several IDF positions close to the Blue Line in the eastern sector of the UNIFIL area of operation. Simultaneously, a large group of Hizbollah fighters infiltrated Ghajar village and launched an assault on the Mayor’s office and the IDF position inside the village, south of the Blue Line, which was vacant at the time. The ensuing Israeli retaliation was heavy and included aerial bombing. The exchange of fire subsequently spread all along the Blue Line and lasted for over nine hours. Around 800 artillery, tank and mortar rounds and rockets were exchanged. The Israeli Air Force (IAF) dropped at least 30 aerial bombs.

In a written report to the Security Council 18 April 2006, Secretary-General Kofi Annan called on Syria and Iran to stop interfering in Lebanon. The report, which was written by the secretary-general’s special envoy Terje Roed-Larsen, said that Hizballah, the Lebanese militant group, « maintains close ties, with frequent contacts and regular communication » with Syria and Iran.

Resolution 1680 (2006), adopted by the Security Council on 17 May 2006, welcomed the decision of the Lebanese national dialogue to disarm Palestinian militias outside refugee camps within six months, supports its implementation and calls for further efforts to disband and disarm all Lebanese and non-Lebanese militias and to restore fully the Lebanese Government’s control over all Lebanese territory.

On July 12, 2006 members of Hizballah infiltrated the Lebanese-Israeli border near Shtula, an Israeli farming village, and claimed responsibility for an ambush conducted on two Israeli Army Hummvees. The attack resulted in the capture of two Israeli soldiers and the deaths of three others. Five more Israeli soldiers were killed in the ensuing pursuit of Hizballah members into Lebanese territory. The combined capture of two soldiers and the deaths of 8 others; was considered the worst loss for Israeli military forces in more than four years. Hizballah also claimed responsibility for two separate Katyusha rocket attacks on Israeli towns resulting in the death of 1 civilian and the injury of 25 others.

The kidnapping of Israeli troops by Hizballah came in the wake of a similar incident less than a month before, on June 25th, 2006, when Palestinian militants forcibly captured an Israeli soldier to use as leverage for bargaining with the Israeli government. The last time Hizballah carried out a similar operation against Israel was in October of 2000, when 3 Israeli soldiers were abducted by the Lebanese militants. All three victims died either by execution or wounds sustained during their capture. Their bodies were returned to Israel in exchange for the release of several Arab prisoners.

The 12 July 2006 attack resulted in immediate retaliation by the Israeli military, which responded to the hostilities against their troops and citizens by bombing roads, bridges, and power plants inside Lebanon. The specific targeting of al-Manar, the Hizballah controlled television station, and the Lebanese international airport as well as the blockading of Lebanon’s sea ports was an attempt to force the return of the captured Israeli troops and place greater pressure on Hizballah. These retaliatory actions by Israel resulted in the deaths of dozens of Lebanese civilians and threats of further rocket attacks by Hizballah.

Strength

The State Department’s 1993 report on international terrorism lists Hizbollah’s “strength” at several thousand. Hizbollah sources assert that the organization has about 5,000-10,000 fighters. Other sources report that Hizbollah’s militia consists of a core of about 300-400 fighters, which can be expanded to up to 3,000 within several hours if a battle with Israel develops. These reserves presumably are called in from Hizbollah strongholds in Lebanon, including the Bekaa Valley and Beirut’s southern suburbs. The number of members involved in combat activity in southern Lebanon is under 1,000. But it has many activists and moral supporters. After the Israeli withdrawal Hizballah reduced the number of full time fighters to about 500, though estimates range from 300 to 1,200. There are also several thousand reserves, but these lack training or experience. Hizbollah’s militia is a light force, equipped with small arms, such as automatic rifles, mortars, rocket-propelled grenades, and Katyusha rockets, which it occasionally has fired on towns in northern Israel. Hizbollah forces are shown on television conducting military parades in Beirut, which often include tanks and armored personnel carriers that may have been captured from the Lebanese army or purchased from Palestinian guerrillas or other sources.

Location/Area of Operation

Operates in the Al Biqa’ (Bekaa Valley), the southern suburbs of Beirut, and southern Lebanon. Has established cells in Europe, Africa, South America, North America, and elsewhere. Its training bases are mostly in the previously Syrian-controlled Biqa Valley, and its headquarters and offices are in southern Beirut and in Ba’albek.

External Aid

Hizballah was established by the Iranian Revolutionary Guards who came to Lebanon during the 1982 « Peace for Galilee » war, as part of the policy of exporting the Islamic revolution. It receives substantial amounts of financial, training, weapons, explosives, political, diplomatic, and organizational aid from Iran and Syria. Published reports that Iran provides hundreds million dollars of aid annually are probably exaggerated. Iran probably provides financial assistance and military assistance worth about $25-50 million.

Hizballah is closely allied with, and often directed by, Iran but has the capability and willingness to act independently. Closely allied with, and often directed by Iran, it may have conducted operations that were not approved by Tehran. Though Hizballah does not share the Syrian regime’s secular orientation, the group has been a strong ally in helping Syria advance its political objectives in the region.

The “Martyr’s Charity” (Bonyad-e Shahid) supplied charitable funds for the families of suicide bombers. In 2001, Paraguayan police searched the home of Hizballah operative Sobhi Mahmoud Fayad in the the Tri-Border Area where Brazil, Argentina, and Paraguay meet. Police found receipts from the Martyr’s Organization totaling more than $3.5 million for donations Fayad sent, though authorities believed Fayad had sent over $50 million to Hizballah since 1995.

Besides operating a worldwide network of fundraisers, funds are also raised through so-called ‘charity funds.’ Some of these are extremist Islamic institutions that, while not directly connected to Hizballah, support it, albeit marginally, in view of their radical Islamic orientation. While some of these funds undoubtedly pay for Hizballah’s military and terrorist operations, other funds enable the group to provide its members with day jobs, to drape itself in a veil of legitimacy, and to build grassroots support among not only Shi’a, but also Sunni and Christian Lebanese. In March 2005, Hizballah organized a large demonstration to protest American and other international pressure on Syria to completely withdraw from Lebanon. Syria did subsequently withdraw its military and intelligence forces. The Syrian withdrawal may have left a vacuum for Iran to expand its influence in Lebanon and on Hizballah.

In Israel’s view, Hizballah’s activities are part of Iran’s overall policy with regard to Israel, which is to fan the flames of the Israeli-Palestinian conflict and initiate terrorist activities against Israel, despite the fact that Hizballah is a Lebanese organization consisting entirely of terrorists from Lebanon, with no national connection to the Israeli-Palestinian conflict. In view of Iran’s interest in smudging its fingerprints with regard to direct control over internal terrorist activities, Hizballah’s status is significant as Iran’s front-line operative arm against Israel. »

otras fuentes sobre el actual conflicto en el Líbano

El portal www.globalsecurity.org ofrece información detallada sobre el potencial de los actores en pugna en este conflicto.  La principal fuente de Hizbollah en acción, es la página www.moqawama.net, donde se publican los comunicados diarios que emite la Resistencia Islámica en el Líbano.  A su vez, el sitio oficial de Tsahal, las Fuerzas Armadas de Israel es  http://www1.idf.il donde se encuentran recuentos históricos sobre los distintos conflictos en los que ha intervenido y completas referencias sobre la doctrina de empleo de las fuerzas.   El periódico israelí Yediot Ahoronot, presenta en su página web www.ynetnews.com una visión completa y diferente de los acontecimientos vistos desde la perspectiva israelí. 

24 juillet, 2006

el gas natural de magallanes… ¿es chileno todavía?…

Classé sous desarrollo regional,encrucijadas — paradygmes @ 23:31

Se avecina un conjunto de decisiones de importancia estratégica para el desarrollo de Magallanes.

En estos meses  y probablemente en estas semanas de fines de julio de 2006, ENAP debe adoptar decisiones respecto del futuro de la exploración y la explotación de las reservas de gas natural de Magallanes.

En primer lugar, debe partirse de un hecho absolutamente verídico acontecido hace un mes, cuando en una reunión del CONSEJO REGIONAL de Magallanes, y estando presentes los cuatro parlamentarios de la región, se manifestaron diversas aprehensiones sobre los derechos de explotación que conforman el FONDEMA.

 Esos temores y aprehensiones desgraciadamente se están viendo confirmados, por ejemplo en el caso de  la empresa GEOPARK, que explota el bloque Fell, desde hace 3 meses aproximadamente.  Esta empresa extranjera (www.geo-park.com)  (que se administra desde sus oficinas en Buenos Aires y Santiago y con oficinas de campo en Rio Gallegos y  en Punta Arenas) esta vendiendo el gas que produce directamente a Methanex, y lo mas grave aparte de todo lo que eso significa, el Estado de Chile no le cobra los derechos de explotación que si les cobra a ENAP.  Nos informa el sitio web de Geopark que desde 2006, se ha convertido en la « primera empresa privada extranjera en producir petróleo y gas en nuestro país ».  ¿Y la Constitución Política de la República de Chile no dice acaso que esos recursos son del Estado de Chile?

En este contexto,  próximamente se reunirá el Directorio de ENAP en Santiago, y existen sobradas aprehensiones de que este Directorio está ya absolutamente influenciado por el  Gobierno para determinar y decidir la entrega de bloques en los cuales existen verdaderas expectativas sobre descubrimientos de gas natural a estas empresas transnacionales, tales como British Petroleum y otras.

Además de todos los daños que van a significar el no pago de los derechos de explotación, resulta fundamental tomar consciencia de la diferencia  que la explotación la haga ENAP, que es una empresa comprometida y gravitante en la economía regional, en tanto que los inversionistas extranjeros cualesquiera sean, vendrán con la premisa de sacar el producto, bajo la lógica de   »sacar que el mundo se va a acabar », y terminarán embolsandose gigantescas ganancias pero con cero responsabilidad social con la región.

Queda la interrogante si como magallánicos vamos a entregar la concesión de los bloques, argumentando que el Estado no tiene los recursos para realizar una campaña exploratoria como la que se necesita, pero parece que nadie toma en cuenta qyue hoy en Latinoamérica el mejor negocio que invertir es en el neggocio de los hidrocarburos.  Por lo tanto, la gran intrerrogante es ¿porqué no seguimos incrementando los recursos que ENAP le entrega al erario nacional?.

De esta incógnita, que resulta incomprensible, solo puede salir una convicción muy grave: que los poderosos intereses económicos de que ya pusieron el ojo en las reservas de gas natural de Magallanes quieren explotarlas sin ENAP de por medio y que esos intereses tienen aliados hasta los mas intrincados laberintos de la sociedad chilena.  Vergüenza entonces que la mayoría de los ciudadanos de Chile y de Magallanes y que puede opinar, esta callada ante estos hechos graves, para no enfrentarse con los jefes o los que manejan el poder,

Lo mas grave de estos hechos es que en definitiva, durante este gobierno al parecer se pretende disminuir y jibarizar una empresa del Estado reconocidamente eficiente.  Podría afirmarse que  a ENAP esta siendo gradualmente enterrada por el Estado y por el gobierno y los poderosos intereses económicos que predominan en Chile y eso explica muchas decisiones que parecen tener una dudosa intención, por tanto el panorama no puede ser peor para Magallanes.

No obstante las declaraciones oficiales, no resulta claro para la ciudadanía cuál es el propósito de entregarle recursos de todos los chilenos  a ciertas transnacionales, de donde resulta que que parece  haber mucho interés en dejarle a ENAP lo peor, los trabajos exploratorios y cortarle  los financiamientos, puesto que se sigue privilegiando las inversiones de la filial SIPETROL.

Todo esto sin considerar el hecho evidente que los ejecutivos de Enap, de los cuales quedan varios durante años pedían que no se explore mas en Magallanes, han justificado la privatización abierta o encubierta de esta empresa.  Incluso se puede encontrar declaraciones de prestigiosos geólogos de ENAP que justificaban esta desvinculación de ENAP del proceso de exploración.

Lo que resulta inexplicable y altamente sospechoso es  que,  en el inicio de una nueva perspectiva de desarrollo para la industria gasífera en Magallanes, preciamente en este instante,  ENAP se desprenda de una inmensa cantidad de capacidad técnica y humana, y que obviamente estas empresas internacional  capturan ese capital humanlo sin ningún costo.  Es el caso de numerosos de los recientes desvinculados, quiénees cobran indemnizaciones y después trabajan con esas empresas.   Las empresas transnacionales interesadas en el negocio energético de Magallanes están funcionando como aspiradoras de capital humano, aspiradoras de profesionales y de conocimientos y de experiencia, experiencia que fue ganada en ENAP, y de la cual esas empresas se benefician a costo gratis.

23 juillet, 2006

conflicto en el líbano: cruce de intereses geopolíticos

Classé sous encrucijadas,problematica contemporánea — paradygmes @ 3:46

1.  Líbano -un país costero del Oriente Medio de 3.874.050 habitantes- tiene una superficie de 10.176 km2. con una extensión de 200 km. de largo y entre 40 a 75 kms. de Este a Oeste y constituye desde el punto de vista religioso una compleja mezcla de comunidades: los cristianos (apoyados por Francia principalmente) dominan en el centro del país; los sunnitas se despliegan en la región de Saida, Beyrouth, Tripoli y en el valle de la Bekaa y los chiitas (principalmente campesinos) se encuentran en el sur del país en los límites con Israel y en torno a Baalbeck en las proximidades de la frontera con Siria.

2.  Los primeros elementos del conflicto se inician en la semana entre el 3 y el 10 de junio de 2006, con el lanzamiento de Katiushas sobre localidades fronterizas israelíes por parte de Hizbollah y la respuesta de Israel mediante bombardeos aéreos.  El conflicto actual se desencadena por el secuestro de dos soldados israelíes en el sur del país, pero la respuesta militar de Israel aparece como notoriamente desproporcionada a la necesidad de recuperar vivos a tales rehenes.   Para Hizbollah evidentemente esta era una guerra no deseada o que no estaba prevista, siendo su objetivo inmediato antes de las actuales hostilidades continuar las operaciones de resistencia habituales para liberar a los prisioneros que se mantienen en las cárceles israelíes.  Por lo tanto, ha sido Israel y no Hezbollah quién ha decidido el timming de este conflicto.  El secuestro de soldados israelíes por parte de Hezbollah era inicialmente parte de operaciones de intervención de la resistencia islámica a fin de canjearlos por prisioneros árabes.  Han habido varios otros secuestros y tentativas de secuestro, no todas las cuales se hicieron públicas.   Evidentemente la amplitud y la violencia de la agresión israelí sobre el Líbano no pueden explicarse solamente por el secuestro de los dos soldados, sino mas bien puede ser comprendida como parte de una operación militar mayor dirigida a destruir el rol de Hezbollah en el Líbano, lo que indica que estas operaciones estaban planificadas por Israel antes de la captura de sus dos soldados.   El secuestro de los dos soldados israelíes por Hizbollah sin embargo, ha perdido su carácter de factor decisivo en la contienda, y tiene ahora el mero carácter de factor desencadenante de la crisis.

3.  Interesante resulta  observar aquí la actitud política y estratégica seguida por Estados Unidos: total ausencia militar y actividad diplomática regulada.   ¿Porqué EE.UU. no involucran sus fuerzas militares en el conflicto libanés?  Porque Israel tiene por delante todavía la considerable tarea de prevalecer en terreno sobre Hizbollah, porque las rivalidades internas de carácter político-religioso perduran todavía, y porque perdura el recuerdo de su fracaso en 1984, cuando hubieron de retirarse las fuerzas occidentales lo que constituyó un éxito para Siria y las tendencias chiitas.   ¿La causa principal del poco interés de Estados Unidos en intervenir militarmente en el Líbano?  Muy simple: en el Líbano no hay petróleo.  La guerra puede continuar…

4.  ¿Cuál es el objetivo estratégico de Israel en este conflicto?  ¿Liberar a sus soldados rehenes o derrotar militarmente a Hezbolah?.  Se prepara en estas horas, una incursión masiva  terrestre del ejército israelí sobre el sur del líbano, despues de 9 días de ataques aéreos sobre la infraestructura rutera y comunicacional del movimiento Hizbollah y del lanzamiento de centenares de misiles sobre ciudades israelíes, particularmente sobre el puerto de Haifa.   Resulta evidente que el objetivo esencial de Israel en el conflicto de Líbano parece ser intentar modificar el statu-quo y la correlación de fuerzas, intentando eliminar el potencial militar de Hizbolah.   Sin embargo, cabe subrayar que Israel intenta desplegar unidades terrestres de infantería y mecanizados con apoyo aéreo, es decir, Israel está ejecutando una « guerra convencional », mientras Hezbollah opera fundamentalmente mediante las tácticas de guerrilla urbana y rural y lanzando misiles de hasta 40 kms. de alcance sobre las ciudades del norte de Israel.

5.  Las operaciones en terreno -que se han centrado en la región libanesa sureña de Al-Janub y en las regiones israelíes del norte de Hagalil y Galilea-  han consistido básicamente, por parte de Israel, en el despliegue de aviación táctica y de reconocimiento para el bombardeo quirúrgico de infraestructura libanesa, además del uso de artillería pesada para batir zonas de instalación de los puntos de lanzamiento de misiles del Hizbollah; mientras que por el lado de la resistencia islámica, las acciones se han centrado en operaciones irregulares de ataque móvil sobre localidades urbanas israselíes mediante misiles de mediano alcance.

5.  Cabe subrayar además el fracaso de la diplomacia preventiva practicada por Naciones Unidas.  La presencia de fuerzas de paz de Naciones Unidas en una franja de 10 kilometros al norte de la frontera con Israel, fue absolutamente insuficiente e ineficaz para impedir el estallido del conflicto.  Tomados como rehenes los libaneses entre dos fuegos mortales, ahora  perciben cómo los países occidentales y otros Estados árabes han observado esta confrontación desigual entre Hizbollah y Tsahal con una extraña mezcla de sorpresa pasiva y de indiferencia retórica, lo que podría indicar que -al menos para los intereses occidentales- Israel tenía luz verde para desplegar su acción agresiva desde el 12 de julio y cuyo objetivo declarado es el de desarmar a la resistencia islámica.

6.  Israel pone cuatro condiciones para detener los bombardeos: la liberacion de los dos soldados rehenes, proclamación del cese el fuego, despliegue del Ejército libanés en la frontera sur y desarme de la resistencia islámica.   Por cierto que para Hezbollah ninguna de esas condiciones es admisibles, mientras no se liberen a los prisioneros islámicos que se encuentran en las cárceles israelíes.

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