paradigmas

28 août, 2006

la impaciencia de los insatisfechos

Classé sous análisis de coyuntura,encrucijadas — paradygmes @ 7:10

1.  Tomar las recientes declaraciones del Presidente del Partido Socialista como un exabrupto linguístico, sería ver las cosas con ojos interesados.  Sus fuertes declaraciones contra aquel sector de empresarios que en Chile se aprovechan de la desigualdad de medios de las relaciones laborales, para explotar y esquilmar el trabajo asalariado, generando un vacío previsional altamente dañino para los trabajadores, no puede ocultarnos que el fenómeno de los abusos y transgresiones a las normas laborales son un fenómeno mucho más extendido que lo que los propios analistas están dispuestos a aceptar.

¿Alguien ha puesto la mirada en que las palabras de Escalona hacen referencia a una historia de abusos y atropellos a las normas laborales por parte de empresarios inescrupulosos, que ha sido denunciada en el Congreso Nacional, en los tribunales y en la prensa desde hace muchos pero muchos años?  ¿Qué son mas importantes: las palabras de Escalona o los hechos a los que se refieren las palabras de Escalona?

2.  Pero estas expresiones, probablemente tocan sensiblemente en una dimensión del momento político y social actual que pudiera ser extremadamente significativo: la sensación de inquietud social que parece apuntar en muchos sectores de la ciudadanía.   Las demandas y masivas manifestaciones de los estudiantes secundarios del mes de mayo recién pasado, y que ahora parecen despuntar nuevamente en su versión II, pueden ser leídas ahora a la luz de esta nueva clave de interpretación.

3.  Los profesores, los trabajadores de la Salud, los empleados fiscales, los deudores habitacionales, los funcionarios a honorarios en la Administración Pública, los mineros de la industria cuprífera, los estudiantes secundarios, están expresando de diversas formas y con distintas intensidades,  un malestar social que surge cada vez más masivo, aunque tenga todavía dimensiones corporativas y sectoriales, pero que traducen un clima de hastío frente a los resultados del « modelo » económico imperante.  Desde esta perspectiva, lo que estamos viendo y lo que muy probablemente veremos en los próximos meses y en el 2007, es la sensación cada vez más amplia de los ciudadanos, sobre todo  de los ciudadanos organizados, que los beneficios del crecimiento se han distribuído desigualmente, tan desigualmente que comienza a emerger la impaciencia de los insatisfechos.

31 juillet, 2006

gobiernos regionales: criterios de evaluación de desempeño – una mirada desde la ciudadanía

Classé sous análisis de coyuntura,ciencia política — paradygmes @ 1:17

prólogo

Este artículo, en forma de minuta de análisis político de coyuntura, presenta y propone algunos criterios para el análisis de desempeño de gobiernos territoriales, desde una perspectiva ciudadana.

Manuel Luis Rodríguez U.  Cientista Político.

Punta Arenas – Magallanes – invierno de 2006. 

 evaluación de gobiernos territoriales ¿es posible?

Se define generalmente que la evaluación de las políticas públicas debe hacerse con “referencia a los objetivos establecidos, pero sobre la base fundamental de los resultados alcanzados, tanto en los aspectos previstos como en los no previstos. » Por lo tanto, consiste la evaluación en el proceso necesario para medir el grado en el que se están alcanzando las finalidades deseadas y sugerir los cambios que puedan situar las realizaciones de la política más en la línea de espera. Es decir,  conocer si la política pública que se ha puesto en marcha está resultando o no, sirve o no, qué es lo bueno de ella y dónde tenemos que cambiarla. ¿Es la misma coherente con los fines planteados o se tiene que modificar?. ¿Es eficaz o no? .

Las políticas públicas representan un tema que aparece como de mucha importancia en el estudio de la Ciencia Política contemporánea. El mismo, las políticas públicas envuelven en ella una serie de conceptos tan básicos del sistema político, se trata por un lado de estudiar la democracia, bajo la idea de participación ciudadana en el proceso de elaboración, y de intervención en cualquier fase. ¿Funcionan o no las Instituciones?, ¿está la gobernabilidad en peligro o no?. Una buena política pública ayuda a que esta idea de gobernabilidad se mantenga, es decir que no sufra crisis o se vea afectada. Todo lo anterior implica que nos tengamos que meter en un contexto tanto interno como externo, que veamos lo endógeno como lo exógeno. Es necesario que se analice por otro lado, la idea de cultura política, es decir, en este caso, ¿por qué unas sociedades exigen más que otras, por qué participan más que otras?.

En general está básicamente la idea de que las políticas públicas y su importancia a la hora de estudiarlas y analizarlas, como se ha señalado, sirven para evaluar el sistema político, es decir que si las mismas andan bien pues el sistema por ende lo estará, por el contrario si estas no funcionan de forma adecuada, el sistema presentará ciertas interferencias que podrá, dependiendo del grado, crisis o movimientos fuertes.   Lo importante en esta materia, es que si las autoridades logran detectar lo anterior, se entiende en buena lógica, que buscarán cómo corregirlo.

1.  Los gobiernos regionales, constituyen la segunda instancia dentro del aparato del Estado, al cual tienen acceso los ciudadanos para buscar soluciones a sus aspiraciones y demandas, siendo la primera instancia, los gobiernos comunales o Municipalidades y los servicios públicos que pueden llamarse  »de primera línea » (o sea, aquellos a los que acuden en primer lugar los ciudadanos-usuarios cuando deben resolver alguna demanda u obtener un servicio).   Frente a ellos, los ciudadanos tienen la posibilidad inmediata de demandar y encontrar soluciones, según la capacidad que los aparatos gubernamentales y administrativos muestran para actuar frente a los problemas públicos.

Pero, ¿cómo podemos evaluar el desempeño de los gobiernos regionales los ciudadanos?  ¿cómo evaluamos además, a gobiernos regionales que no hemos elegido directamente ya que, en definitiva ni Consejeros Regionales ni Seremis ni Intendentes Regionales ni Jefes de Servicios dependen de la elección popular?   En definitiva, los gobiernos regionales en la estructura político- institucional chilena, son a la vez aparatos gubernamentales y administrativos que no responden a la soberanía popular ni al ejercicio de la democracia por los ciudadanos, sino que obedecen a un marco de políticas públicas y de normas legales y reglamentarias que provienen de la cúspide superior del Estado.   Los Intedentes Regionales, los Secretarios Regionales Ministeriales, los Jefes de Servicios, los Consejeros Regionales, mientras perdure la actual institucionalidad centralizada y presidencialista que nos rige, son autoridades que en última instancia se deben a la autoridad política superior que las ha nombrado (Presidente de la República, Ministro de Estado).

Pero entonces aun en este contexto, los ciudadanos necesitamos adoptar criterios que nos permitan evaluar a los gobiernos que nos rigen.     Algunos de esos criterios, que aquí se exponen resultan de una elaboración propia, por lo que ha sido necesario construir teóricamente determinados conceptos nuevos.   

La problemática de la evaluación del desempeño en este caso, toca a la cuestión del estudio y de la aplicación de las políticas públicas

Digno de analizarse es, por lo tanto, que se puedan adoptar algunos criterios de evaluación del desempeño de los equipos de gobiernos regional, en función de ciertos parámetros, como los que aquí se sugieren.

2.  Resolutividad.  Significa o hace referencia a la capacidad de las autoridades de dar respuesta concreta, de adoptar resoluciones y decisiones que resuelvan las demandas y reivindicaciones de los ciudadanos, que signifiquen resolver los problemas de los ciudadanos.

3.  Comunicabilidad.  Se refiere a que los equipos y autoridades de gobierno tengan la capacidad de introducir los problemas de la agenda de gobierno en la agenda pública, que sean capaces de informar oportunamente a la ciudadanía, de las decisiones que se van a adoptar y también de las que se van a adoptar, en la medida en que dichas decisiones afectan a la vida de los ciudadanos.  No se trata solamente de tener o de saber mantener una determinada  »presencia pública o mediática »; se trata también y sobre todo, de generar instancias estables y eficaces de interlocución con la ciudadanía, en los mediosde comuncación y en la base social organizada, para de esta manera fortalecer la capacidad de escucha, potenciando de paso la resolutividad.  Reconocidamente, la labor que desempeña un gobierno es mucho más compleja, mucho más amplia y mucho más diversa de lo que puede contener un « comunicado de prensa », pero todo ello supone la aplicación sistemática de una estrategia comunicacional coherente que permita que la autoridad « aparezca » con un sólo rostro o con rostros que emiten un mismo discurso.  De esta coherencia comunicacional va a resultar un determinado impacto en la opinión pública.

4.  Coordinación operativa.  Se refiere a la capacidad de los equipos de gobierno, para articular esfuerzos gubernamentales y administrativos, de generar sinergias operativas eficaces en la resolución de las demandas ciudadanas y de los problemas urgentes.   Por cierto que la coordinabilidad también se conecta conn la comunicabilidad, en tanto en cuanto, por ejemplo, las vocerías públicas deben siempre aparecer interconectadas en torno a respuestas coherentes, coincidentes y oportunas frente a las demandas que aparecen en el espacio público.

5.  Asertividad.  Dice relación con la capacidad de focalización de los equipos de gobierno en torno a los problemas urgentes y fundamentales del quehacer de los territorios.  Se es asertivo entonces no solo porque se responde puntualmente y con rapidez a las demandas ciudadanas.

6.  Respuesta eficaz a las urgencias.  Los gobiernos no operan en el vacío, sino que actúan sobre realidad que son a la vez, complejas, que funcionan a ritmos temporales cambiantes y en las que se manifiestan demandas y necesidades cuya urgencia varía.  Por lo tanto, siempre los ciudadanos han de esperar que las autoridades, los servicios públicos y administrativos actúen respondiendo con premura frente a las contingencias inesperadas, frente a las crisis desatadas, frente a los eventos azarosos.

7.  Capacidad de anticipación.  No se trata de gobiernos de los que esperamos magias, o el arte del prestidigitador o del agorero pitoniso.  De lo que se trata es que se supone que los equipos de gobierno disponen de la mejor información posible y suficiente para sus procesos de toma de decisiones, y en función de esa información disponible, es tarea de las autoridades anticiparse a los eventos críticos, mediante un adecuado y oportuno análisis político, casi diríamos de una inteligencia política, que permita recoger señales desde la ciudadanía y de la sociedad civil, para actuar en consecuencia. 

8.  Cumplimiento y coherencia programáticos.  En una democracia moderna y particularmente en una democracia representativa, los gobiernos acuden a la función pública, partiendo desde el apoyo ciudadano y la legitimidad política alcanzadas en función de una determinada agenda, es decir, de un marco programático de prioridades. Básicamente, toda democracia funciona sobre la base de que los ciudadanos eligen a los gobiernos para que cumplan con sus promesas electorales.  Lo que se espera de una democracia de los ciudadanos, entonces, es que sea precisamente ese programa ofrecido y prometido en campaña el que sea utilizado por los ciudadanos y por la sociedad civil como uno de los parámetros de medición del desempeño de un gobierno.   Mientras mas vago e impreciso sea un programa de gobierno o una agenda política regional, mayor será la dificultad para los ciudadanos de aplicar esa definición de política, como criterio de evaluación de su desempeño.

referencias bibliográficas

Aguilar, L.: La implementación de las políticas.  México, 1993.  M.A. Porrúa Editores.

Aguilar, L.: Problemas públicos y agenda de gobierno.  México, 1993.  M.A. Porrúa Editores.

Lowi, Th.: Políticas públicas: estudios de caso y teoría política.  México, 1993.  M.A. Porrúa Editores.

Trist, E.L.: Gestión de Entes y Empresas Públicas.  Planificación.  Madrid, 1988.  Desclee de Brouwer.