paradigmas

23 août, 2006

política, globalización y educación – la transición hacia nuevos paradigmas

 

DOS TRANSICIONES PARA UN CAMBIO GLOBAL
 

El orden mundial –desde mediados del siglo xx- está en pleno proceso de mutaciones, en pleno cambio de paradigmas.  Probablemente la frase que mejor sintetiza el momento histórico que vive hoy la humanidad es que nos encontramos no solo en una época de cambios sino que sobre todo asistimos a un cambio de época.
 

Y los cambios estructurales a los que está asistiendo la sociedad contemporánea se pueden definir y sintetizar en dos fórmulas generales, que aquí pueden tener el carácter de hipótesis de trabajo:
 

1°  nos encontramos en un momento de evolución en el que el orden mundial ha ingresado en una era de hegemonía unipolar de carácter imperial en la que la globalización no es más que una forma de materializarse esa hegemonía; y
 

2° que la sociedad en su conjunto avanza desde una cultura material basada en los valores tradicionales de la modernidad, hacia una cultura basada en el conocimiento y en el saber.
 

Agreguemos que Chile, además se encuentra precisamente en una etapa paralela de transición hacia la modernidad. En efecto, y siempre ubicados en una perspectiva temporal del largo plazo, podemos sustentar la hipótesis de que la sociedad chilena se encuentra -desde mediados del siglo XX- en una prolongada fase de transición desde una cultura tradicional a unha cultura con rasgos modernos.  El ingreso de Chile a la modernidad, al igual que las demás sociedades latinoamericanas, se produce en condiciones en que nuestro país se sitúa como una sociedad subdesarrollada y dependiente.  
 

Por lo tanto, el cambio fundamental que caracteriza a la sociedad contemporánea es el de una profunda y prolongada transición desde una sociedad basada en el trabajo físico, el consumo de las energías no-renovables y una cultura tradicional, hacia una sociedad basada en el conocimiento, en la circularidad de la información y en el despliegue de una cultura moderna y post-moderna esencialmente materialista e individualista.
 

¿Qué es lo que está siendo cuestionado por este cambio estructural al cual estamos asistiendo como sociedad y como sistema-planeta?
 

Tres aspectos que nos interesan.
 

A fuerza de no pretender poner el acento en los aspectos negativos, cabe subrayar que asistimos a tres formas de crisis.  Asistimos a una crisis de la Política tradicional.  Asistimos a una crisis del orden mundial anterior.  Asistimos a una crisis de los paradigmas anteriores de la comunicación y del conocimiento.
 

I.  CRISIS DE  LA POLITICA TRADICIONAL
 

Se ha vuelto un lugar común criticar a la Política en nombre de la crisis de la política tradicional.   La política como forma social de actividad intelectual y práctica dirigida a pensar y gobernar la sociedad hace crisis en la medida en que percibimos que los términos de referencia de la relación entre las instituciones y la clase política por un lado, y la ciudadanía por el otro, están cambiando radicalmente.
 

La Política, como práctica social y como universo simbólico, ha entrado en crisis, como una de las consecuencias de los múltiples impactos provenientes de la modernización.
 

La percepción ciudadana respecto de la Política está cada vez más degradada y deslegitimada, y este es un fenómeno que trasciende las fronteras nacionales para abarcar el conjunto de la sociedad y los sistemas políticos contemporáneos. Por lo tanto, la afirmación de que la Política, los partidos y la clase política han entrado en una prolongada crisis de legitimidad y credibilidad en la sociedad actual, no es básicamente un “argumento ideológico sesgado” –aunque pueda serlo en boca de ciertos políticos detractores de sus demás adversarios- sino que es un tópico respaldado por un cúmulo creciente de indicadores, entre los cuales las encuestas de opinión pública no son más que un factor.
 

La política tradicional se ha hecho no creíble, ha perdido la centralidad de su atractivo anterior.
 

La crisis de la Política es, a la vez, una crisis de la acción política, como una crisis de la percepción pública acerca de ella, es decir, de la cultura política.
 

El creciente predominio del discurso y las prácticas individualistas, y la búsqueda del éxito y la realización personal, y la notoria des-solidarización de los ciudadanos respecto de la sociedad en general y del sistema político en particular, son manifestaciones exteriores de una tendencia profunda que tiene lugar en la época contemporánea: la tendencia hacia la modernidad.
 

La modernidad –como tendencia estructural e ideológico-cultural dominante- se introduce en el sistema político, generando un efecto disolvente y desarticulador, de manera que las fuerzas, partidos y actores políticos tradicionales se ven enfrentados a la creciente tensión ocasionada por nuevos problemas y nuevas aspiraciones y demandas provenientes de una sociedad civil cada vez más culturalmente diversa y socialmente diversa.
 

Probablemente, uno de los rasgos más significativos que denotan la crisis de los paradigmas políticos, y la propia crisis de la Política (como práctica social), reside en la pérdida de su anterior centralidad en los procesos sociales.
 

En efecto, la Política aún cuando continúa siendo uno de los procesos sociales y culturales relevantes que tienen lugar en una sociedad histórica. Sin embargo, como efecto e impacto de la modernidad, ella ha perdido su centralidad siendo aparentemente sustituída por otros liderazgos, otros intereses ciudadanos, otras formas organizativas y comunicacionales, y se ha convertido gradualmente, en objeto de crecientes críticas generando una percepción social negativa en torno suyo.
 

Probablemente lo más serio es que la Política, y por ende, la clase política, parecen dejar de ser el mecanismo único, seguro y válido de resolución de los problemas y las demandas de la ciudadanía, siendo parcialmente reemplazada por la Economía, por la tecnocracia y por la Administración.
 

Esta transposición da como resultado que la Política pierde su atractivo mediático ante las multitudes, así como su capacidad de convocatoria social: los ídolos y líderes que atraen a los grandes colectivos modernos –cuando ellos existen realmente- ya no son los dirigentes políticos, y los símbolos políticos e ideológicos dejan de tener un poder de evocación y de representación simbólica significativa.
 

La Política –como forma de pensar la sociedad- parece desvanecerse en el universo mediático, sustituída o relativizada por otros universos simbólicos y valóricos.   Tampoco resultaría científico atribuir éste fenómeno a la exclusiva responsabilidad de “los políticos”, por más que sobre ellos cae una nebulosa de descrédito moral.
 

La crisis de la Política, es en realidad, la crisis de la política tradicional, y ella traduce en el plano de las instituciones y de los procesos políticos la crisis general que acompaña a la transición desde una sociedad anteriormente basada en valores y formas tradicionales de hacer política, hacia una sociedad en la que predominarían códigos, valores, modelos y formas organizativas modernas.
 

Aquel paradigma tradicional que hacía de la Política una actividad a la vez, elitista y masiva, basada en el contacto directo y paternalista entre el político y la ciudadanía, en grandes movilizaciones masivas evocadoras de la unidad de la nación, la clase o el partido, que generaba relaciones de dependencia y cooptación entre la clase política –otorgadora de bienes, servicios, favores y privilegios- y la ciudadanía –demandante y receptora de los beneficios que descendían desde las esferas políticas y del poder- en términos de clientelismo y caciquismo, ese paradigma está siendo gradualmente barrido o superado por una Política moderna o con rasgos modernos basada principalmente en los efectos mediáticos y de imagen, en la capacidad individual del político para alcanzar cobertura y presencia comunicacional, en la profesionalización de la actividad política y dirigente, en la ingeniería de los escenarios políticos virtuales, potenciados por la aceleración del tiempo, por el manejo de la comunicación y sus contenidos, y por la circulación instantánea de la información, de manera que ésta última deviene el poder.
 

II.  CRISIS DEL ORDEN MUNDIAL Y GLOBALIZACION
  Al mismo tiempo, a nivel mundial, el sistema internacional ha entrado también en una época de turbulencias y de incertidumbres.  Terminada la bipolaridad Este-Oeste de la segunda mitad del siglo XX, ahora hemos entrado en una época –cuyo término en el tiempo no podemos prever-  caracterizada por la hegemonía global del imperio estadounidense, en términos de unipolaridad.
 

Y esta hegemonía global se acompaña de una tendencia profunda que aparece desde fines del siglo XX de expansión de los intercambios que se ha denominado “globalización” o “mundialización”.  Para los efectos de este ensayo definimos la globalización como una tendencia profunda del desarrollo contemporáneo que apunta hacia la expansión y complejización de los intercambios, de los flujos y de los significados a escala mundial, transformando al orbe en un sistema-planeta.
 

Redes y estructuras de la globalización
 

La estructura piramidal y asimétrica de la globalización (pirámides de empresas y asimetrías de capitales, pirámides de mercados y asimetrías de recursos…), se articula alrededor de cuatro componentes fundamentales:
 

a) un conjunto de empresas y corporaciones globales (de carácter industrial, financiero y comercial), cuyas estrategias y mercados se planifican a escala planetaria y también a escalas espaciales menores (continentes, regiones de continentes, países, regiones de países, sub-mercados…);
b) un conjunto de espacios geo-económicos constituidos y articulados como mercados, a diferentes escalas y con diversos niveles de dinamismo;
c) un conjunto de entidades supranacionales cada vez más interdependientes entre sí, y que tiende a configurar la nueva arquitectura económica y jurídica global;
d) un conjunto de instituciones internacionales que tienden a constituir la estructura política global del futuro.
 

La asimetría caracteriza a estos cuatro subsistemas componentes: son asimétricas las relaciones entre las empresas y corporaciones globales y sus empresas nacionales y locales relacionadas, proveedoras y/o maquiladoras; son asimétricos, desiguales, los mercados, al interior de los cuales con frecuencia los consumidores se ven desprotegidos frente a la omnipotencia del monopolio, del oligopolio y de sus estrategias de marketing, y donde los mercados locales se ven invadidos por la presencia avasalladora de empresas nacionales o redes transnacionales que apuntan a dominar mercados en términos de hegemonía excluyente.
 

Del mismo modo, es asimétrica en realidad la estructura y la acción de las entidades supranacionales que dominan el proceso globalizador.  Entidades internacionales, con diversos grados de institucionalización, como la OMC, el G-8, el Foro Económico de Davos, la APEC, el FMI o el Banco Mundial, operan en realidad como factores institucionales de apoyo a la expansión de las corporaciones globales, por la vía de estimular política, jurídica e ideológicamente el libre comercio y la mayor apertura de los mercados.
 

La lógica asimétrica de la globalización encuentra su punto culminante en la desigualdad básica que se inscribe en las instituciones internacionales como Naciones Unidas, la OMC, el FMI, el Banco Mundial o la OTAN, cuya función estratégica en este nuevo ordenamiento mundial se dirige a otorgar fundamento político, financiero y/o militar a las tendencias globalizadoras.
 

Los soportes materiales de la globalización
  Los procesos globalizadores son posibles gracias a la articulación de un marco de soportes materiales, que se combinan con los soportes ideológicos que la justifican e impulsan.
 

Estos soportes materiales son a lo menos tres:
 

a) las cada vez más amplias y diversificadas redes satelitales de información y de intercambio, las que tienden a virtualizar los mercados y los flujos de bienes y servicios, sin reemplazar su materialidad;
b) los sistemas informáticos de archivo, tratamiento, manipulación y transferencia de data, conocimientos e información, que se ven reforzados por la expansión exponencial de su acceso y uso y por la miniaturización de los artefactos y soportes;
c) las redes financieras, bancarias y bursátiles, que permiten fluidizar, agilizar los movimientos e intercambios de capitales, de plusvalías, a través de las antiguas fronteras nacionales y continentales, ampliando la escala –y el tiempo espacio- de los flujos de capital y concentrando su acumulación desigual.
 

Visto desde este punto de vista, la globalización opera sobre la base de una formidable estructura satelital de redes informáticas, que aceleran los intercambios, relativizan las fronteras, cuestionan las soberanías y dejan obsoletos los marcos legales nacionales.
 

Veamos la cuestión desde la perspectiva einsteniana del espacio-tiempo: mientras los espacios geo-económicos tienden a expandirse en alcance y escala y a reducirse en velocidades de desplazamientos (de bienes, de capitales, de personas, de servicios), los tiempos de intercambio van disminuyendo hasta el punto de la instantaneidad, de la virtualidad inmediata.  Desde el punto de vista económico mientras se multiplican los intercambios, se concentran los flujos hacia los centros económicos de poder global, se aceleran y se acortan los tiempos entre el diseño, la producción y el consumo, entre la compra y la venta.
 

La globalización en cuanto forma actual de expansión del capitalismo es debida esencialmente a un conjunto de mutaciones tecnológicas que permiten la rápida transferencia de capitales y la gestión industrial flexible; a la extensión de las redes de inversores y firmas comerciales establecidas por las firmas transnacionales y globales; al desarrollo creciente de bloques comerciales regionales apuntando a crear economías continentales de escala; a los avances en las negociaciones sobre la liberalización del comercio internacional; a la liberalización de las economías en vías de desarrollo y suministradoras de materias primas. 
 

Pero, la globalización no es solamente una mundialización del sistema capitalista debido a la transnacionalización del capital, la circulación acelerada de los productos y a la deslocalización de la producción; es además, una forma actualizada de invasión del campo social por el capital, mediante la normalización de las redes económicas, a la mercantilización de los servicios, de la ciencia y de la cultura y en particular, a través del surgimiento de nuevos centros de poder geo-económicos no estatales y no territoriales, favorables a la acción expansiva de las corporaciones globales, centros de poder hegemónico que tienden a emanciparse de la tutela de los Estados y las soberanías nacionales.
 

Los soportes ideológicos de la globalización
 

Pero, la globalización no es solamente una red de redes piramidales, o una tendencia asimétrica del desarrollo contemporáneo, o una estructura mundial de poderes económicos y políticos articulados.  La globalización se presenta a sí misma, tiende a presentarse y a justificarse a sí misma, como una realidad ineludible, como un proceso que no tiene vuelta a atrás, como una locomotora a alta velocidad de la que es imposible bajarse. 
 

Es decir, la globalización posee, produce, reproduce y transmite su propia ideología, ella misma opera como una poderosa ideología comunicacional e intelectual, como un pensamiento único, que instala en el espacio público su propio lenguaje neoliberal o neo-conservador, que pone de moda ciertos conceptos (como mundialización, flexibilidad, gobernabilidad, empleabilidad, desregulación, nueva economía, economía del conocimiento, postmodernidad…) y que deja en las sombras del olvido, de la obsolescencia o de la impertinencia a otros conceptos develadores (como capitalismo, poder global, imperio, plusvalía, desigualdad, etc.).
 

Los riesgos del discurso único que verbaliza esta ideología única o pretendidamente única, residen precisamente en la creencia de que los dogmas de la globalización capitalista en marcha, constituyen artículos de fé intocables, afirmaciones absolutas de una “nueva vulgata planetaria” (como dice Pierre Bourdieu) y que resulta operar en la realidad social como un delicado, poderoso y sutil tamiz incluyente y excluyente de lo que es permitido o no dentro de la ideología del poder.  Foucault dice que “la verdad está ligada circularmente a sistemas de poder que la producen y la sostienen, y a efectos de poder que inducen y la prorrogan. Un régimen de la verdad
 

La ideología de la globalización funciona hoy como una lógica medieval y totalitaria, solo que ahora parece estaríamos entrando en realidad en la edad media de la modernidad, ya que presenta y asume sus verdades como dogmas, como la verdad única, incontrastable, absoluta, en la que el dios-mercado o el dios-dinero sacrifican  en su altar virtual las identidades locales, regionales y nacionales, las especificidades humanas, las particularidades identitarias, en nombre de la eficiencia, de la productividad, de las metas estadísticas y de la rentabilidad, sin importar mayormente los efectos individuales en términos de estrés y depresiones, y los efectos colectivos en términos de desigualdad, marginación y acumulación social de frustraciones.
 

El paradigma de la globalización –cuyos acentos económicos neo-liberales se combinan con el enfoque político neo-conservador- opera como una sutil maquinaria de desmemoriación de las historia particulares y de las economías anteriores.  Los paradigmas económicos pretéritos del colonialismo interno, de la marginalidad estructural, de la dependencia, de las relaciones centro-periferia, del imperialismo económico y financiero, habrían quedado obsoletos en cuanto ineficaces para responder a los “nuevos desafíos” de la modernidad y la post-modernidad globalizadora.
 

La liturgia de esta nueva religión única, totalitaria y totalizadora sucede cotidianamente en los mercados; el mercado es el altar sagrado de la globalización, de sus causas y de sus efectos, de sus formas y de sus contenidos; el mercado es el sancta-sanctorum donde se guardan y adoran las tablas de la ley (los tratados de libre comercio, las liberalizaciones aduaneras, las políticas desreguladoras, las prácticas privatizadoras, los códigos empresariales, los Estados subsidiarios).
 

A este nuevo Baal intocable, se le rinde pleitesía en los medios de comunicación, en todo el espacio público, en las políticas públicas y en la vida cotidiana de las personas: este dios-mercado o el dios-dinero omnipotente todo lo decide, todo lo ordena, todo lo organiza.
La globalización se presenta como modelo, cuando no es más que una etapa, una etapa transitoria de la evolución capitalista mundial, y la imagen comunicacional, esa poderosa mercancía que participa en el proceso de acumulación del capital por la vía de su realización y de su reificación, le sirve como soporte ideológico y virtual.    Dos parecen ser los dogmas constitutivos del nuevo catecismo político-económico: la idea de que el libre comercio constituye la vía principal y privilegiada a través de la cual se lograría el progreso, el crecimiento y el desarrollo; y la noción de que el desarrollo económico, base material del progreso social, resultará después del logro de un crecimiento económico basado prioritariamente en la apertura de los mercados al libre intercambio, sobre la base del uso intensivo de ciertas ventajas comparativas y competitivas.
 

Lo potente del proceso globalizador consiste, entre otros factores, en que este discurso ideológico se instala en los imaginarios colectivos y en las elites dominantes de las sociedades, sino que además, se inscribe en los territorios y espacios geo-económicos, transformando la totalidad del sistema-planeta en mercados segmentados, que deben obedecer a una lógica única y a patrones de comportamiento económico pre-establecidos.
 

III.  CRISIS DEL PARADIGMA DE LA COMUNICACIÓN
Y DEL CONOCIMIENTO
 

La Escuela de Frankfurt a principios del siglo XX, fue la primera visión intelectual que puso en cuestionamiento los paradigmas tradicionales de la comunicación.  Postulaba, a través de Horkheimer y Adorno, que la  industria cultural es uniforme,  que su tecnología simboliza y reproduce el sistema de dominación, que trasforma los productos culturales en mercancías, que tiende a degradar la cultura, que sirve como instrumento de dominación ideológica, que desublima el arte y que se fusiona técnica y económicamente con la publicidad. Estas afirmaciones paradigmáticas, sin embargo han debido ser repensadas.
 

Desde la segunda mitad del siglo XX, asistimos a un serio cuestionamiento a las teorías anteriormente predominantes en materia de comunicación.  En particular, la “escuela de Birmingham” formula una síntesis de las teorías críticas de diversas procedencias, disciplinas y epistemologías para aplicarlas al estudio de fenómenos comunicativos. Su objetivo principal es el estudio de la cultura de la sociedad contemporánea así como la relación que existe entre los medios y la sociedad de masas.
 

El primer postulado que surge desde allí es que se niega la noción de aceptar a los medios como vehículo de significación transparente, es decir sin significados ocultos o implícitos.   Por el contrario, el nuevo paradigma comunicacional pone especial énfasis en la estructuración lingüística e ideológica del mensaje, ambas preocupaciones tomadas de la Semiótica.
 

En segundo lugar, el nuevo paradigma comunicacional rechaza un concepto de la audiencia entendida como un ente pasivo e indiferenciado remplazándola con concepciones más activas, en las que se asume que la audiencia no solo es receptora de conocimientos e información, sino también juega un rol activo en la producción y reproducción de la información.
 

Además, ponen atención a la encodificación y las variaciones de las descodificaciones de la audiencia.
Y finalmente, a nivel de las ideologías, nuevamente traen a la discusión teórica la función de los medios en la diseminación, definición y representación de las ideologías dominantes.
 

La crisis de los paradigmas comunicacionales
 

A su vez, la escuela de Palo Alto llamada también como « el colegio invisible” y conformada por pensadores como Gregory Bateson, Edward Hall, Paul Watslawick, Erving Goffman, se distingue porque adopta conceptos y modelos de la teoría sistémica, pero también de la lingüística y la lógica, y porque intentan dar cuenta de una situación global de interacción y no sólo estudiar algunas variables tomadas aisladamente.
 

La comunicación es estudiada como un proceso social permanente que integra múltiples modos de comportamiento: la palabra, el gesto, la mirada, el espacio interindividual. En este modelo la comunicación se concibe como un sistema de canales múltiples en el que el autor social participa en todo momento, lo desee o no: su mirada, su actitud, comportamiento y hasta el mismo silencio. Como miembro de una cultura forma parte de la comunicación, así como el músico forma parte de la orquesta. Pero dentro de esta extensa orquesta no existe un director ni una partitura (código escrito) cada uno toca poniéndose de acuerdo con el otro.
 

El postulado comunicacional de esta escuela se basa en tres hipótesis: 1ª La esencia de la comunicación reside en procesos de relación e interacción (los elementos cuentan menos que las relaciones que se instauran entre ellos); 2ª Todo comportamiento humano tiene un valor comunicativo (las relaciones, que se corresponden y se implican mutuamente, pueden enfocarse como un vasto sistema de comunicación), observando la sucesión de los mensajes reubicados en el contexto horizontal (la secuencia de los mensajes sucesivos) y en el contexto vertical (la relación entre los elementos y el sistema), es posible extraer una lógica de la comunicación; y 3ª Los trastornos psíquicos reflejan perturbaciones de la comunicación entre el individuo portador del síntoma y sus allegados.   
 

La escuela de Palo Alto enfatizó sobre dos aspectos comunes y de importancia entre la comunicación interpersonal y la mediada « reconocimiento y generación de espacios a partir del factor relacional que es común a todo proceso comunicativo ». Es decir, las respuestas que el actor social encuentra a sus preguntas referidas: quién soy y quiénes somos, están impregnadas de significación espacial y varían según el sistema de redes que se invoque en este ejercicio de autoidentificación.
 

Lo que está en crisis es el paradigma positivista de las Ciencias clásicas y sus modos de conocer pero no un nuevo paradigma epistémico que en su multiplicidad y descentramiento concibe una ciencia más humana, más humilde, más relativa y más crítica. (Martínez, 1999)  En el campo de las Ciencias de la Comunicación el salto hacia lo transdiciplinar, ha significado en las dos últimas décadas no sólo el cuestionamiento del paradigma del modelo de comunicación unilateral de Laswell sino un enriquecimiento téorico- práctico de la investigación devenido de enfoques de la antropología, la historia, la economía política, la etnografia y la sociología crítica que han comenzado a interrogar los problemas de la comunicación desde otras ópticas como la de los movimientos culturales y las mediaciones simbólicas, porque más que desde los objetos (medios) o desde los sujetos (emisores/receptores) se aborda el problema de las subjetividades y los discursos sociales.
 

Sin embargo, el campo de la comunicación no escapa a las contradicciones que plantea la crisis de los paradigmas, y los avances teóricos logrados con enfoques más abiertos y flexibles se han visto acompañados de la aparición de planteamientos que devienen de una matiz teórica neopositivista, la cual ha resurgido a mediados de los setenta y se ha extendido en las décadas de los ochenta y los noventa con los enfoques gerenciales y la comunicación organizacional, así como con la teoría informacional, derivada de la cibernética, aplicada al estudio de los procesos de transmisión de información mediante computadoras.
 

En el fondo de esos enfoques se encuentra la teoría general de los sistemas, del biólogo Ludwing Von Bertalanffy (Mattelart, 1997:44), según la cual la información y sus procesos de transmisión y control en el seno de las organizaciones contribuyen a que los mismos funcionen, se regeneren, se institucionalicen y sobrevivan. Al trasladar el concepto de sistema a las organizaciones sociales y al pensar que todos los sistemas bien sea físicos, biológicos, psicológicos y sociales tienen características similares y pueden trabajar con un mismo modelo de análisis se confluye con las propuestas funcionalistas de la teoría de Talcott Parsons sobre los sistemas.
Según Lilienfeld (1984), la teoría de los sistemas concibe que el estado característico de los sistemas abiertos es su constante interacción con el entorno, con el cual mantiene una situación constante de equilibrio a pesar de que las entradas y salidas de información al sistema pudiesen producir transformaciones en sus partes. El concepto de estado constante de todo sistema abierto, es tomado de las leyes termodinámicas de la física, según las cuales el equilibrio de un sistema, su permanencia en un estado constante a pesar de estar abierto al entorno, depende fundamentalmente del suministro de energía. En el fondo todo enfoque sustentado en la teoría de los sistemas busca siempre el equilibrio.
 

En una visión más moderna, Niklas Luhmann aporta su teoría que considera a la sociedad como un sistema abierto que comprende no sólo los procesos evolutivos del hombre sino su proyecto de futuro, como un sistema dinámico pleno de significaciones dialógicas pero acompañado de un desarrollo tecnológico que si bien presenta peligros para la especie humana también contiene la esperanza y el futuro de la misma. (De Oliveira, 1992).
Aunque Luhmann busca abordar lo social de una manera más integral que las teorías clásicas lo hace desde la propuesta de la teoría de los sistemas, según la cual la sociedad es un sistema que se autogenera y autorreproduce, un sistema complejo integrado no tanto por individuos sino por la comunicación y determinado por la producción de sentido (Burkle, 1994:127-141).
 

El cientificismo sistémico que acompaña este pensamiento y que busca abordar la globalidad, las interrelaciones de los elementos que conforman al todo y la complejidad de los sistemas como conjuntos dinámicos y cambiantes, aplicado al campo social penetró primero en las ciencias políticas para luego incursionar en el campo de las ciencias de la comunicación a partir de Laswell, cuando se estudia cómo los medios y la información intervienen en la formación de las decisiones políticas y cuando se aborda el problema del feed-back o comunicación de retorno en su función de retroalimentación y regulación del sistema. (Mattelart, 1997).
 

En la actualidad, ese cientificismo sistémico ha servido de apoyo a teorías sobre las sociedades tecnológicamente avanzadas que analizan las innovaciones sociales y los procesos informáticos y electrónicos producidos en la sociedad de la información y a teorías sobre el análisis sistémico de las organizaciones modernas y sus estudios gerenciales; las cuales continúan dependiendo fuertemente de las derivaciones teóricas de la biología y la física al considerar a la categoría “sistema” como una realidad fija, determinada por funciones y disfunciones controlables, que aunque en sus visiones más progresistas incluyen al concepto de “sistema abierto”, y con ello plantean una divergencia con la física clásica, no transgreden la matriz teórica propia del pensamiento científico positivista.
 

Frente a ese resurgir de un nuevo neopositivismo que acompaña a las visiones optimistas sobre la cultura organizacional y el papel del crecimiento exponencial de la información en las sociedades modernas, sobre todo con el desarrollo de las tecnologías de la información, aparece un nuevo pensamiento más holístico y global que en su oposición con el positivismo modernista busca radicalizar la reflexión y aboga por un pluralismo metodológico.
 

En los años noventa, la fuerza del pensamiento posmodernista en las Ciencias Sociales parece tender hacia esa dirección, la de la confluencia, la interdisciplinaridad, la del alejamiento de la racionalidad científica encerrada en las fronteras del positivismo lógico, la de la vuelta de la ciencia hacia la vida humana, la de la reflexión profunda para derrumbar o validar viejos argumentos.
 

Esa “síntesis creativa”, según la definición de Enrique Sánchez (1992) se sustenta en la teoría de las apropiaciones dialécticas, en la reflexión teórica, en el pluralismo disciplinario y en la confluencia metodológica como vías para comenzar una tarea de recomposición del pensamiento científico del siglo XXI que deberá arrancar de la transgresión de teorías,  paradigmas, modelos y enfoques metodológicos para poder iniciar la construcción de otras teorías con fundamentos filosóficos, éticos y epistemológicos críticos, desde lo real-global y con enfoques más holísticos, integrales y sinérgicos.
 

Los riesgos que implican esa nueva aproximación a la realidad desde una perspectiva distinta, nos obligan como investigadores de la comunicación a retomar la investigación teórica para ejercer una vigilancia epistemológica que hoy resulta fundamental para reconstruir los campos del saber comunicacional que han estado fuertemente influenciados por enfoques metodológicos y teóricos propios del neopositivismo.
 

Por su parte, la confluencia de nuevos enfoques en la constitución de paradigmas transdiciplinarios en el campo de la comunicación nos plantea la necesidad de mantener una apertura para mirar los fenómenos comunicacionales desde la historia, la cultura, la economía, la antropología y en ese juego de apropiaciones dialécticas poder acercarnos a problemas concretos que nos permitan una reflexión teórica más humanizada y menos instrumental.
 

La corriente de investigación latinoamericana ha empezado a llamar la atención sobre la necesidad de indagar la realidad comunicacional sin miedo a las aproximaciones empíricas, útiles para contrastar teorías, sin olvidar por ello las visiones críticas, de reconstrucción; en este planteamiento han coincidido los mexicanos Enrique Sánchez (1997), Raúl Fuentes (1997) y José Carlos Lozano (1994), entre otros.
 

Comunicación y globalización
 

 Por otra parte, observamos que la tendencia de la globalización, hacia la mundialización de los intercambios de bienes materiales y simbólicos, está introduciendo cambios estructurales profundos en la esfera de la producción, reproducción y circulación de la información y del conocimiento.
 

A medida que las redes de la globalización se extienden por el mundo y dentro de las sociedades, el conocimiento y la información van adquiriendo una capacidad de virtualizarse y de expandirse en forma creciente.   Virtualización y expansión son dos aspectos de una misma tendencia a hacer del conocimiento y de la información que lo contiene, un componente cada vez más importante, influyente y decisivo en los procesos productivos, en los procesos cognitivos y en los procesos pedagógicos.
 

Se ha difundido la idea de que la información y el conocimiento se están convirtiendo en datos horizontales, es decir, que se difunden a mayor velocidad y a un creciente número de individuos en nuestra sociedad contemporánea.  Esta no es más que una parte de la verdad. 
 

Para comprender este fenómeno de la expansión del conocimiento y la información, necesitamos de dos conceptos: el de asimetría y el de segmentación. 
 

La noción de asimetría –una vez más- nos permite comprender que los procesos de producción, reproducción y circulación de la información y del conocimiento, acelerados por la expansión física de las redes de las T.I.C. (tecnologías de la información y las comunicaciones) y que se producen en el contexto de la globalización, son procesos asimétricos, desiguales, estructuralmente desiguales.
 

La producción de conocimiento y de información es asimétrica, porque generalmente quienes la producen están situados en la cúspide de la escala social, y porque los conocimientos socialmente aceptados, culturalmente aceptados y reconocidos provienen de quienes forman parte del sistema, se integran dentro de un orden social ya desigual.   La sociedad moderna por lo tanto, se articula asimétricamente a la hora de producir conocimientos e información.   Pero además, hay asimetría en la reproducción del conocimiento, desde que los actores que participan en los procesos educativos y de multiplicación del saber, vienen condicionados por una desigualdad estructural anterior a la globalización.
 

Y finalmente hay asimetría en la circulación del conocimiento y de la información en una sociedad globalizada, toda vez que para acceder a la información el individuo necesita estar “conectado” a alguna de las redes que constituyen la globalización.  Para estar inserto e integrado en la globalización, el individuo debe estar conectado.   Pero, ¿qué sucede con quienes por razones geográficas, por razones culturales, por razones históricas, no están conectados, no saben que deben estar conectados o simplemente no se interesan en estar conectados?
 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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13 août, 2006

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PROLOGO

 

Este ensayo tiene por objeto presentar una visión de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables. Este ensayo tiene por objeto presentar una visión de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables.Este documento ptropone una contribución intelectual y prospectiva, para un debate político y técnico desde una perspectiva de izquierda y para estimular una reflexión necesaria.

Manuel Luis Rodríguez U.   Cientista Político.

 

Punta Arenas – Magallanes, septiembre de 2003.

 

 INTRODUCCION GENERAL

 El siglo XXI ha comenzado.

Magallanes, junto a Chile y el mundo, se adentran paulatinamente en el siglo XXI y en sus complejos desafíos.

Los problemas del presente, sin lugar a dudas serán diferentes en el futuro. Las crisis, comom siempre suceden son cíclicas y mañana tendrán otro aspecto.

Los magallánicos merecemos mucho más.   Los magallánicos podemos construir otro desarrollo, otra región, otro futuro.  No basta con diagnosticar los males y con abandonarse al pesimismo de la hora o al negativismo de la oposición por la oposición. Hay que mirar las dificultades como oportunidades abiertas, para pensar y repensar nuestra condición regional y nuestro futuro como región.

 

modernidad y desarrollo regional 

A través de la historia regional, diversos consensos forman parte de nuestra manera regional de ver a la zona. 

Uno de ellos, es el sentido territorial profundo que nos une: nos sentimos parte de un espacio geográfico lejano y aislado del centro del país. De aquí emana un segundo consenso: compartimos una visión regionalista de nuestro pasado, nuestro estado actual y nuestro futuro.

Entre los consensos mayores que comienzan a instalarse entre nosotros, acaso éste es el más reciente: la necesidad y la perspectiva de alcanzar la modernidad, de ser una región moderna, como una condición deseable, como un modo de vida que garantice las mejores oportunidades y un nivel de calidad de vida cada vez más satisfactorio, para todos los habitantes del país y de la región.

Resulta evidente hasta hoy, que las modernizaciónes han traído un cierto progreso material visible, pero también han acentuado y profundizado las diferencias sociales, han abierto más la brecha económica y demográfica entre la capital regional y las demás comunas y provincias, y han generado nuevas formas de exclusión social y cultural.

Todos desean la modernidad, pero las diferencias y sesgos se producen al momento de definir qué tipo de sociedad moderna queremos alcanzar, qué sociedad moderna estamos construyendo, y sobre todo, cuáles son los costos humanos, culturales y ambientales que deberá pagar el país y la región, para llegar a la condición de modernos.

Entendemos que todo proceso de desarrollo que apunte hacia la modernidad, cualquiera sea el signo de ésta, implica esfuerzos, sacrificios y costos, los que se suman a las particulares condiciones geográficas y de estructura económica y productiva de la región de Magallanes. Por lo tanto, es altamente probable que el largo paso de Magallanes a la modernidad, se vea acompañado de mutaciones sociales, económicas y culturales más difíciles que el de otras regiones del país.

 

La modernización en curso es una tendencia profunda del desarrollo nacional y regional, que se ha instalado en nuestras vidas en forma permanente y por muchos decenios, y por lo tanto, los ciudadanos, los grupos organizados, los actores políticos, sociales y económicos regionales sienten la necesidad de interrogarse legítimamente, sobre el tipo de región que va a resultar de ella.

Es necesario subrayar y advertir que las formas de sociabilidad, estilos de vida y costumbres individuales y colectivas que caracterizaban en forma tradicional a la comunidad magallánica, están siendo impactadas y resultarán gradual y profundamente transformadas, por la incorporación de valores, estilos y formas de trabajo típicamente modernas.

Nuestros problemas actuales y los problemas que enfrentaremos como región en el futuro previsible, son y serán los problemas de la modernidad: creciente individualismo en las aspiraciones y formas de pensar y de actuar; pérdida y búsqueda del sentido de las vidas; descrédito y despolitización relativa de la ciudadanía; debilitamiento y pérdida de convocatoria de las organizaciones sociales tradicionales; orientación hacia el éxito personal medido en bienes materiales; consumismo; relativismo moral…

 

algunos rasgos históricos de nuestro desarrollo La totalidad de los actores regionales, coinciden desde hace largos decenios que el desarrollo de Magallanes no puede ser entendido ni concebido con los mismos parámetros que el resto de las regiones de Chile.

La totalidad de los actores regionales, coinciden desde hace largos decenios queSomos diferentes y queremos ser tratados en forma diferente y justa.

La totalidad de los actores regionales, coinciden desde hace largos decenios queSomos diferentes y queremos ser tratados en forma diferente y justa.Resulta interesante observar que el conjunto del desarrollo histórico de la región de Magallanes, desde la Toma de Posesión del Estrecho, ha girado a través del tiempo en torno a un recurso natural y productivo, formando períodos largos períodos, marcados por su predominio: la época del carbón (en la etapa fundacional), la época del comercio y la navegación (entre 1880 y 1920 aproximadamente), la época de la lana y la ganadería (entre 1920 y 1950), la época del petróleo (desde 1950 hasta hoy…).

A su vez, la crisis de cada uno de esos recursos, fueron el rasgo determinante de la decadencia económica relativa y de la búsqueda de nuevos recursos que dieran dinamismo al progreso de la zona.

Tres son a nuestro juicio, los factores que determinan la características distintivas del desarrollo histórico de Magallanes:

  1. la importancia estratégica, geopolítica y oceanopolítica que se le aribuye a la región de Magallanes, por su condición extrema y fronteriza, por su proximidad con el territorio antártico, por sus fragilidades demográficas en cuanto frontera interior, y por su privilegiada posición bioceánica;
  2. la característica pionera y colonizadora de su desarrollo económico fundacional, lo que determina su estructura productiva, sus modalidades de inversión y de poblamiento, todo lo cual produce un modo de desarrollo diferente al del resto del país; y
  3. la naturaleza específica de la identidad cultural magallánica, afirmada en un fuerte sentimiento regionalista, en el rechazo a los centralismos, en una apertura a la diversidad de aportes culturales y a una actitud pionera frente a la vida y al progreso. Magallanes:  Estado y desarrollo

En cada uno de los períodos señalados para nuestra historia económica regional, el rol y gravitación del Estado y las Políticas Públicas han sido determinantes para el progreso de la región.

Esto no quiere decir que la empresa privada no haya desempeñado una función activa y creadora. Por el contrario, el espíritu pionero que ha caracterizado históricamente a los magallánicos, se origina también en una poderosa corriente de iniciativas y empuje privado, de forjadores de empresas, de creación de trabajo y de riquezas.

Lo esencial, sin embargo, es que los elementos y factores determinantes que han hecho posible el desarrollo actual de Magallanes e incluso el desarrollo de la empresa privada, han dependido fundamentalmente del rol activo, orientador y planificador del Estado.

Fue el Estado el que creó en Magallanes, la infraestructura material que ha hecho posible el desarrollo actual de la región: construyó redes de caminos y de puentes; extrajo petróleo y gas y dio orígen a la industria petrolera nacional; instaló puertos y desarrolló astilleros; pavimentó veredas y calles; levantó edificaciones públicas y construyó numerosas poblaciones de viviendas sociales; puso en funcionamiento los sistemas de educación básica, media y universitaria; vinculó a la región con el resto de Chile y el mundo, mediante la telefonía, el correo y la televisión directa; fundó nuevas localidades urbanas; mantuvo las rutas marítimas de comunicación, con las zonas más apartadas de nuestra geografía; abrió las rutas hacia la Antártica y los mares australes; construyó aeropuertos, escuelas, liceos, hospitales y policlínicos; tendió vastas redes de gas natural en toda la región, para todas las viviendas; abrió las rutas de conexión aérea con el resto del país y del mundo; realizó toda la electrificación urbana y rural.

El Estado en el presente y en el futuro de Magallanes, no podrá ser un actor indiferente, mutilado o subsidiario de las iniciativas privadas. En Magallanes no habrá desarrollo estable y sustentable, sin un Estado activo, dinamizador, orientador de los esfuerzos individuales, colectivos y empresariales.

Por eso, necesitamos de un Estado más servicial y menos burocrático; de un Estado más eficaz y eficiente y menos tramitador; de un Estado que deja trabajar y abre oportunidades, y no que limita o paraliza.

Este ensayo presenta un análisis global de la problemática del desarrollo regional, desde tres aspectos fundamentales.

El primer capítulo presenta un amplio examen de un concepto del desarrollo de la región, de manera de fundamentar las propuestas aquí contenidas, mientras que el capítulo II analiza los principales nudos problemáticos del desarrollo regional.

El cap. III analiza la institucionalidad actual del desarrollo de Magallanes y presenta una propuesta al respecto, para el futuro.

 

UN CONCEPTO DEL DESARROLLO REGIONAL  DE MAGALLANES

 

El concepto del desarrollo regional, puede ser visto desde dos puntos de vista: desde el punto de vista de las estructuras y de las tendencias que lo determinan, o desde el ángulo de sus actores protagónicos y de los medios y recursos de que disponen para realizarlo.

Elegimos este segundo camino, porque creemos que el desarrollo de Magallanes y sus perspectivas futuras, especialmente en el corto y el mediano plazo, dependen fundamentalmente de la voluntad, de la decisión, de la confiabilidad y de la capacidad de concertación y compromiso de los principales actores económicos: el sector privado o empresarial, la Administración pública y el sector laboral.

Se propone reflexionar el presente y el futuro de Magallanes, en función de las siguientes definiciones básicas.El desarrollo de Magallanes lo entendemos primordialmente al servicio de su gente, tanto en el fortalecimiento de la identidad cultural regional y local como en su potenciamiento y crecimiento, en cuanto capital humano.Es necesario partir desde una premisa esencial, que afirma que los habitantes de Magallanes constituyen su riqueza cultural y económica más importante: son un capital humano de enormes potencialidades.Es necesario partir desde una premisa esencial, que afirma que los habitantes de Magallanes constituyen su riqueza cultural y económica más importante: son un capital humano de enormes potencialidades.No es posible pensar el desarrollo actual y futuro de Magallanes, si no se parte de la noción de que, en definitiva, se trata de una tarea humana, de seres humanos comprometidos consigo mismos y con sus familias, y que anhelan ver a su región progresando y modernizándose.

Es necesario partir desde una premisa esencial, que afirma que los habitantes de Magallanes constituyen su riqueza cultural y económica más importante: son un capital humano de enormes potencialidades.No es posible pensar el desarrollo actual y futuro de Magallanes, si no se parte de la noción de que, en definitiva, y que anhelan ver a su región progresando y modernizándose.Si creemos que Magallanes debe ser una región moderna, es para que sus habitantes se sientan felices viviendo en ella, para que sus recursos humanos sean cada vez más eficientes en promover la identidad cultural magallánica y patagónica y en producir los bienes y servicios que su desarrollo requiere.

Nuestras metas de desarrollo como región parten del requerimiento absoluto de lograr la radicación estable y definitiva de los magallanicos en su tierra. No es posible que los jóvenes y los profesionales opten por emigrar fuera de Magallanes, por encontrar mejores oportunidades.

Debemos hacer un esfuerzo para que Magallanes ofrezca las mejores oportunidades de trabajo, y de realización individual, familiar y profesional a sus propios hijos, integrando a los migrantes y a las personas que ven en la región un espacio abierto a su desarrollo.El desarrollo de Magallanes lo entendemos como un esfuerzo sustentable y sistemático de industrialización, mediante el trabajo, la iniciativa y la inversión de los propios habitantes de la región, creando riqueza a partir de la elaboración, transformación e incorporación de valor agregado a los recursos naturales disponibles.Magallanes no va a progresar ni crecer a ritmos mayores que los actuales, mientras no se generen en la región emprendimientos y empleos de carácter productivo, que potencien los recursos que la naturaleza nos ofrece. Magallanes no va a progresar ni crecer a ritmos mayores que los actuales, mientras no se generen en la región emprendimientos y empleos de carácter productivo, que potencien los recursos que la naturaleza nos ofrece.La generación de polos de desarrollo industrial, a partir del gas natural, de los hidrocarburos, del carbón, de los atractivos turísticos actuales y potenciales, de los productos primarios de la ganadería, la agricultura y la pesca, debiera constituirse en una prioridad de las políticas públicas regionales.El desarrollo de Magallanes lo entendemos como un esfuerzo colectivo e integrado de trabajo, de capital y de conocimientos, y una suma de esfuerzos individuales y colectivos, destinados a mejorar sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes.En una perspectiva humana y cotidiana, el progreso y el desarrollo de Magallanes, son una suma de esfuerzos diarios, de trabajo, de estudio, de creatividad e imaginación, la que apunta a lograr un nivel de calidad de vida digno, moderno y sustentable para todos los habitantes de la región.En una perspectiva humana y cotidiana, el progreso y el desarrollo de Magallanes, son una suma de esfuerzos diarios, de trabajo, de estudio, de creatividad e imaginación, la que apunta a lograr un nivel de para todos los habitantes de la región.Deseamos que el desarrollo regional contribuya eficazmente a la integración social y cultural de todos sus sectores, dentro de la diversidad geográfica y cultural que lo caracteriza.

En una perspectiva humana y cotidiana, el progreso y el desarrollo de Magallanes, son una suma de esfuerzos diarios, de trabajo, de estudio, de creatividad e imaginación, la que apunta a lograr un nivel de para todos los habitantes de la región.Deseamos que el desarrollo regional contribuya eficazmente a la de todos sus sectores, dentro de la diversidad geográfica y cultural que lo caracteriza.El desarrollo de sus infraestructuras, de sus servicios, de sus empresas, de sus medios de comunicación y transporte, de la calidad y progreso de sus ciudades y localidades, de sus barrios y poblaciones, no apuntan al progreso material en sí mismo, sino a la realización de la dignidad de las personas, a una vida moderna en lo material y en lo cultural y a condiciones de respeto y equilibrio con el medio ambiente natural que les rodea, para que dicha calidad de vida mejor, puedan heredarla con orgullo a las generaciones venideras.El desarrollo de Magallanes lo concebimos como una tarea política y económica con visión de futuro, que supone necesariamente la integración y la complementación patagónica, que compromete las capacidades creativas y productivas de empresarios, trabajadores y funcionarios del Estado, en la perspectiva de insertar eficientemente a la región, en un conjunto de mercados regionales, nacionales e internacionales, en función de ciertas ventajas competitivas y en términos de competencia equitativa.El progreso de Magallanes no depende sólo de algunos.El progreso de Magallanes no depende sólo de algunos.Es el fruto colectivo del trabajo, de la inversión, y la creatividad de todos sus habitantes. En Magallanes se sintetiza el esfuerzo de los trabajadores, los empresarios y del sector público, aún cuando los aportes sean diferentes.

El progreso de Magallanes no depende sólo de algunos.Es el fruto colectivo del trabajo, de la inversión, y la creatividad de todos sus habitantes. En Magallanes se sintetiza el esfuerzo de los trabajadores, los empresarios y del sector público, aún cuando los aportes sean diferentes.De aquí que el sector público y las autoridades de Gobierno tienen una responsabilidad de orientar el desarrollo, de poner en marcha políticas públicas estables y de crear las condiciones políticas y jurídicas para que el esfuerzo colectivo sea percibido positiva y beneficiosamente por cada uno de los habitantes de la región.

Se entiende que Magallanes constituye un mercado de tamaño reducido, suficiente para un conjunto de actividades económicas locales, pero insuficiente para la producción/consumo a gran escala. Por lo tanto, la inserción e integración de la región (de sus productos y servicios especializados) en los mercados de la Patagonia, de América Latina y del resto del mundo) constituye una tarea estratégica para el desarrollo regional.

La integración y la complementación con las provincias australes argentinas, es un requisito esencial para el desarrollo de la región de Magallanes. Es necesario observar que los actores económicos, laborales, políticos y culturales de ambos lados de la frontera austral quieren ser parte de la integración.

En la medida en que los procesos de integración, han sido predominantemente verticales, o sea, que han consistido fundamentalmente en el desmantelamiento gradual de las regulaciones estatales, que impiden una mejor aproximación de las economías, o que limitan la circulación de personas, bienes y capitales, se hace necesario avanzar ahora en el fortalecimiento de la dimensión horizontal de la integración, entre los actores económicos, sociales y culturales de toda la Patagonia.

El concepto de regionalismo abierto que ha estado vigente en los actuales esquemas de integración latinoamericana, puede adaptarse a escala de la integración entre regiones fronterizas, y dentro de un espacio geo-económico único como es la Patagonia.

Se trataría entonces de aplicar criterios de preferencias recíprocas entre los actores económicos de las regiones chilenas y argentinas de la Patagonia, no extensibles a otras regiones de ambos países, de manera de crear flujos de comercio e intercambio, sin incrementar las barreras que existen aún respecto de otros países u otras regiones del mundo.

Desde el punto de vista de la inserción internacional y continental de la economía regional, hay que responderse a cuatro preguntas: ¿cuáles son nuestras ventajas competitivas? ¿qué producimos mejor y más eficientemente? ¿dónde están los mercados que se interesan en nuestros productos? y ¿cómo llegamos a dichos mercados con nuestros productos?

Es necesario un esfuerzo sistemático –especialmente del sector público- para explorar e identificar mercados, para promover nuestra imagen-región y nuestros productos y servicios, a fin de ganar una mayor presencia e inserción internacional.

Los tres círculos concéntricos de la expansión e inserción económica internacional de la región de Magallanes, son los espacios económicos privilegiados donde se pueden desarrollar nuestras ventajas competitivas, y donde buscar preferentemente mercados, los que podrían definirse como los siguientes:

  1. un primer círculo concentrico, constituído por la región patagónica: Aysén y Chiloé en Chile, y las provincias de Rio Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego en Argentina.
  2. un segundo círculo concéntrico, está constituído por los países y mercados potenciales del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay), y
  3. un tercer círculo concéntrico, formado por los mercados de algunos países de Europa, Asia, Medio Oriente y América del Norte.

La inserción internacional de la región en los mercados externos, la entendemos como un esfuerzo a la vez individual y colectivo, basado en una lógica de potenciamiento de nuestras ventajas competitivas como región y de competencia equitativa, de manera que los principios de equidad y beneficio mutuo que fundamentan las normas de la competencia, se apliquen de igual forma al interior de la economía regional, como en sus relaciones con otros mercados.El desarrollo de Magallanes lo concebimos como una acción sistemática y un conjunto de logros concretos y medibles en el tiempo, en los que se comprometen los actores regionales, los representantes políticos y el Estado central, de manera que operen políticas públicas estables y reglas claras, para favorecer la inversión y la radicación productiva permanente.Magallanes dispone de una profusión de políticas públicas, de una amplia batería de normas de estímulo a la inversión.Magallanes dispone de una profusión de políticas públicas, de una amplia batería de normas de estímulo a la inversión.La tarea es ahora buscar compatibilizar y armonizar todas éstas disposiciones, en un marco normativo e indicativo único, en un Plan Indicativo global del Desarrollo Regional (eventualmente para el período 2000-2012), que establezca criterios y reglas del juego estables en el tiempo, orientadas al mediano y largo plazo, y que surja de una eficaz elaboración político-técnica, y de la consulta y participación ciudadana.

Magallanes dispone de una profusión de políticas públicas, de una amplia batería de normas de estímulo a la inversión.La tarea es ahora buscar compatibilizar y armonizar todas éstas disposiciones, en un marco normativo e indicativo único, en un (eventualmente para el período 2000-2012), que establezca estables en el tiempo, orientadas al mediano y largo plazo, y que surja de una eficaz elaboración político-técnica, y de la consulta y participación ciudadana.Ello implicará que los representantes políticos de la región, verán allí reflejadas las aspiraciones y orientaciones de política, dentro de las cuales realizarán la labor legislativa y de fiscalización.El desarrollo sustentable de Magallanes lo concebimos como un proceso de mejoramiento sostenido y equitativo de la calidad de vida de las personas en la región, fundado en la aplicación de medidas apropiadas de conservación y protección del medio ambiente regional y patagónico, de manera de satisfacer las necesidades y requerimientos de las generaciones actuales, sin comprometer las expectativas de las generaciones futuras.Los magallánicos vivimos en un territorio privilegiado.Los magallánicos vivimos en un territorio privilegiado.Aquí se sintetiza una geografía cuyo patrimonio ecológico territorial es único e irrepetible. Aquí se encuentran la pampa patagónica, los hielos milenarios, los bosques nativos y los mares australes y antárticos.

Los magallánicos vivimos en un territorio privilegiado.Aquí se sintetiza una geografía cuyo es único e irrepetible. Aquí se encuentran la pampa patagónica, los hielos milenarios, los bosques nativos y los mares australes y antárticos.Históricamente, el desarrollo de Magallanes ha dependido en gran medida, de la explotación extensiva e intensiva de uno o dos recursos naturales. Por lo tanto, el desarrollo presente y futuro de Magallanes continuará asociado fuertemente a la dotación de recursos y materias primas que entrega su capital natural.

Por lo tanto, el desarrollo de Magallanes debe ser sustentable ambientalmente o se convertirá en una gradual depredación de la naturaleza, de los recursos naturales y de la propia biodiversidad.

La naturaleza es uno de los mayores capitales de que dispone la región, para impulsar su desarrollo, introducir valor agregado en la producción y realizar el bienestar de sus habitantes.

El desarrollo sustentable de Magallanes apunta a recuperar y mejorar la calidad ambiental de la vida de los magallánicos, a prevenir el deterioro ambiental en la región, a fomentar sistemáticamente la protección del patrimonio ambiental y el uso sustentable de los recursos naturales de la región, a introducir consideraciones ambientales en los proyectos y actividades del sector productivo regional, a involucrar participativamente a la ciudadanía en la gestión ambiental, a reforzar la institucionalidad ambiental de la región, y a contribuir desde una perspectiva regional y local a perfeccionar la legislación ambiental, y al desarrollo de nuevos instrumentos de gestión adecuados a las características regionales.

Magallanes posee una identidad cultural regional propia y única, que la caracteriza en el contexto nacional y que la integra en la Patagonia, basada en un sentido pionero de la vida, en una voluntad perseverante de progreso y de esfuerzo frente a las adversidades naturales de su geografía, y en una actitud de apertura al extranjero, valores que constituyen el sentido cultural profundo de nuestro estilo histórico de desarrollo.Los magallánicos realizan su desarrollo y su progreso, de acuerdo a sus propias características, a su mentalidad austral, patagónica y sureña, a su idiosincracia regionalista. Los ritmos de trabajo y de funcionamiento cotidiano, aquí son diferentes a los de otras regiones o de la capital. Nuestra sociabilidad es predominantemente familiar, hogareña e intramuros.Los magallánicos realizan su desarrollo y su progreso, de acuerdo a sus propias características, a su mentalidad austral, patagónica y sureña, a su idiosincracia regionalista. Los ritmos de trabajo y de funcionamiento cotidiano, aquí son diferentes a los de otras regiones o de la capital. Nuestra sociabilidad es predominantemente familiar, hogareña e intramuros.El regionalismo magallánico debe ser visto más como un acerbo histórico y cultural que enriquece nuestra identidad e idiosincracia, antes que como un localismo que limita nuestra visión de región o de país.

Los magallánicos realizan su desarrollo y su progreso, de acuerdo a sus propias características, a su mentalidad austral, patagónica y sureña, a su idiosincracia regionalista. Los ritmos de trabajo y de funcionamiento cotidiano, aquí son diferentes a los de otras regiones o de la capital. Nuestra sociabilidad es predominantemente familiar, hogareña e intramuros.El regionalismo magallánico debe ser visto más como un acerbo histórico y cultural que enriquece nuestra identidad e idiosincracia, antes que como un localismo que limita nuestra visión de región o de país.Por lo tanto, estas características culturales deben ser consideradas como ventajas y oportunidades para que en los productos y servicios que salen de la región, vaya impreso el sello distintivo de nuestra identidad.

Por último, respecto a la relación entre las Políticas Públicas para el desarrollo regional y el Estado central, debe existir un mecanismo que permita conciliar permanentemente ambos niveles de decisión e implementación.

En efecto, si se parte de la premisa que la región de Magallanes se encuentra entre las regiones más rezagadas en su contribución al crecimiento y al dinamismo económico del país, y en la que la percepción de aislamiento y abandono de los niveles centrales es más aguda, debiera entenderse que la Política o Estrategia de Desarrollo Regional para el próximo período de gobierno, representa a la vez, un compromiso político y moral de los habitantes de la región y de sus principales actores sociales y económicos, y una responsabilidad global del Estado tanto de sus autoridades nacionales como de su Gobierno regional.

Esto se traduciría en sellar un compromiso de cumplimiento (eventualmente de naturaleza jurídica) entre el Gobierno regional y el Gobierno nacional para que dicha Estrategia o Política general de Desarrollo Regional se constituya en el hilo conductor único de los respectivos procesos de toma de decisiones y de asignación de recursos.

 

LOS PRINCIPALES NUDOS PROBLEMATICOS  DEL DESARROLLO REGIONAL

 

Este capítulo presenta un examen de los principales problemas o nudos problemáticos que afectan a la región de Magallanes en la actualidad, y esboza algunas líneas generales de propuesta, dentro de las cuales se pueden formular Políticas Públicas específicas, sectoriales o multisectoriales para intentar resolverlos.

Este capítulo presenta un examen de los principales problemas o que afectan a la región de Magallanes en la actualidad, y esboza algunas líneas generales de propuesta, dentro de las cuales se pueden formular Políticas Públicas específicas, sectoriales o multisectoriales para intentar resolverlos. pobreza, políticas públicas y solidaridad 

Crece entre los magallánicos, la percepción que el actual modelo económico de desarrollo, parece acentuar las diferencias sociales y las desigualdades en la distribución del ingreso.

La pobreza -junto al desempleo, la inseguridad ciudadana, la salud, la educación y las bajas remuneraciones que le están asociadas- constituye una de las prioridades fundamentales en la actualidad para los ciudadanos.

La pobreza debe ser enfrentada por parte del Estado, con más educación/capacitación, con la generación de recursos y proyectos que permitan la creación de puestos de trabajo y estimulando la solidaridad horizontal.

Una vez más, el rol gravitante del Estado y la Administración en la composición de la fuerza de trabajo de la región, debe permitir una mejor distribución del ingreso, mediante fórmulas estables, por ejemplo, de bonificación y compensación por el aislamiento, y estímulos especiales y permanentes, para la radicación de los funcionarios públicos después de su jubilación.

Los márgenes de pobreza urbana y rural que aún tiene la región, debieran enfrentarse con medidas paliativas del Estado, eficientemente focalizadas a los propios beneficiarios, y con el desarrollo de redes horizontales de solidaridad y de fortalecimiento del tejido social organizado, a fin de generar interdependencias positivas.

Una política regional para enfrentar la pobreza y la exclusión, debiera orientarse a generar programas de trabajos públicos anuales, ofrecer beneficios especiales para la educación y la capacitación de las personas y familias, así como para asegurar el acceso preferencial a la salud pública y a la vivienda.

La región debiera crear, por ejemplo, con fondos fiscales y privados, un Fondo Regional de Estímulo a la Educación, que opere regional y comunalmente becas de estudios en la Enseñanza Básica, Media y Superior, dirigidas a niños y jóvenes de escasos recursos, sobre la base del rendimiento escolar y educacional de sus beneficiarios.

A los procesos de globalización e inserción internacional de la economía regional, hay que agregar esfuerzos para fortalecer y potenciar las microeconomías locales, poniendo énfasis, por ejemplo, en estimular el desarrollo de la economía doméstica y familiar urbana.

Hay que crear redes de solidaridad que favorezcan la superación personal, la autonomía, el crecimiento humano y el autodesarrollo de los sectores más vulnerables de la población, y evitar que el asistencialismo sea el único recurso de ayuda.

En la generación de estas redes horizontales de solidaridad, hay que tomar en consideración el aporte fundamental de las mujeres, a través de su experiencia en la economía doméstica, y su capacidad de entrega y compromiso, así también como el rol positivo de las organizaciones comunitarias y de las entidades religiosas.Transformación productiva, desarrollo industrial, diversificación y medio ambiente

Este ensayo tiene por objeto presentar una visión de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables.Se propone reflexionar el presente y el futuro de Magallanes, en función de las siguientes definiciones básicas.Debemos hacer un esfuerzo para que Magallanes ofrezca las mejores oportunidades de trabajo, y de realización individual, familiar y profesional a sus propios hijos, integrando a los migrantes y a las personas que ven en la región un espacio abierto a su desarrollo.

Este ensayo tiene por objeto presentar una visión de conjunto acerca del desarrollo futuro de la región de Magallanes, con especial referencia a sus problemas actuales más relevantes y sus proyecciones más probables.Se propone reflexionar el presente y el futuro de Magallanes, en función de las siguientes definiciones básicas.Debemos hacer un esfuerzo para que Magallanes ofrezca las mejores oportunidades de trabajo, y de realización individual, familiar y profesional a sus propios hijos, integrando a los migrantes y a las personas que ven en la región un espacio abierto a su desarrollo.La generación de polos de desarrollo industrial, a partir del gas natural, de los hidrocarburos, del carbón, de los atractivos turísticos actuales y potenciales, de los productos primarios de la ganadería, la agricultura y la pesca, debiera constituirse en una prioridad de las políticas públicas regionales.El desarrollo de sus infraestructuras, de sus servicios, de sus empresas, de sus medios de comunicación y transporte, de la calidad y progreso de sus ciudades y localidades, de sus barrios y poblaciones, no apuntan al en sí mismo, sino a la y a condiciones de que les rodea, para que dicha calidad de vida mejor, puedan heredarla con orgullo a las generaciones venideras.La inserción internacional de la región en los mercados externos, la entendemos como un esfuerzo a la vez individual y colectivo, basado en una lógica de potenciamiento de nuestras y de de manera que los principios de equidad y beneficio mutuo que fundamentan las normas de la competencia, se apliquen de igual forma al interior de la economía regional, como en sus relaciones con otros mercados.Ello implicará que los representantes políticos de la región, verán allí reflejadas las aspiraciones y orientaciones de política, dentro de las cuales realizarán la labor legislativa y de fiscalización.Este capítulo presenta un examen de los principales problemas o que afectan a la región de Magallanes en la actualidad, y esboza algunas líneas generales de propuesta, dentro de las cuales se pueden formular Políticas Públicas específicas, sectoriales o multisectoriales para intentar resolverlos. Magallanes siempre ha articulado su desarrollo, en función de uno o más recursos naturales.

Ahora la región necesita urgentemente recursos para inversión en su desarrollo productivo e industrial. Ya no basta con producir y extraer recursos naturales; ahora se hace necesario transformarlos, incorporarles valor agregado en la región, generando de paso nuevas perspectivas de empleo a sus habitantes.Por lo tanto, junto con introducir las variables ambientales en el desarrollo, se requiere inducir y orientar la inversión productiva hacia la diversificación productiva y hacia una creciente incorporación de valor agregado a nuestros productos y servicios, orientación que debe ser emprendida con un sentido de región y de largo plazo. Ello supone, entre otras tareas, fortalecer las capacidades emprendedoras de los habitantes de la región, especialmente de las jóvenes generaciones.

La transformación productiva de la región, en la perspectiva del mediano y largo plazo, supone no solamente la necesaria e ineludible reconversión programada de las actividades de ENAP, en virtud del agotamiento gradual de la producción petrolera tradicional, sino que debiera ser la motivación central de una Política regional deliberada orientada a la diversificación de la inversión y de las actividades productivas.

No basta que desarrollemos la ganadería, la pesca, los recursos forestales, o el turismo: tenemos que incorporarle tecnología y tecnologías limpias, y sobre todo, información y conocimientos adquiridos de la propia creatividad magallánica.

Esto implicaría, entre otros instrumentos, generar mecanismos estables de apoyo estatal a la iniciativa y creatividad tecnológica y empresarial, y a la innovación a partir de los recursos naturales de la región.desarrollo del capital humano de la región

Los magallánicos no son solamente la población de la región: constituyen además un capital humano que debemos cuidar y potenciar. El aprendizaje y el dinamismo del joven, el trabajo y la experiencia del adulto, el acerbo y la sabiduría del anciano, la sensibilidad y el empuje de la mujer, todo contribuye a un crear un importante potencial humano de creatividad, que puede ser potenciado en beneficio del desarrollo de la región y de las comunas.

Los esfuerzos de capacitación tanto del sector privado, como del Estado, deben ser aún mayores, y contar con mayores recursos, a fin de favorecer sistemáticamente un mejoramiento de la calidad, la inserción laboral y la productividad de la fuerza de trabajo.

Una Política Regional de Capacitación debe articular y potenciar los esfuerzos y capacidades estatales y privadas, y orientarse a focalizar la formación especializada hacia dos sectores en particular: hacia el desarrollo de las capacidades emprendedoras, y hacia los sectores laborales más rezagados y de menor nivel de preparación, y en particular, hacia los jóvenes que ingresan al mundo del trabajo, los que constituyen un universo altamente sensible a los impactos y cambios en el mercado y de las coyunturas de crisis.

A su vez, el fortalecimiento de los Gobiernos provinciales y Comunales, pasa, entre otros objetivos, por un intenso y sistemático esfuerzo de capacitación especializada de los equipos humanos y profesionales que los administran, a fin de reforzar las capacidades de gestión, implementación y evaluación de las Políticas Públicas.

En cuanto a las generaciones jovenes actuales, la región debe realizar un esfuerzo sistemático para multiplicar las oportunidades de expresión cultural, formación y educación, e inserción laboral, a fin de evitar la frustración de las expectativas.

También, la región debe estimular las iniciativas que tiendan a favorecer e inducir la radicación estable y definitiva de sus propios jóvenes y sus nuevos profesionales, ampliando la oferta educacional superior en la región, y generando –por ejemplo- un Servicio-Región que amplíe los horizontes culturales, la experiencia práctica y la identidad regional de sus estudiantes. Este Servicio-Región –al igual que el Servicio-País- operaría con fondos regionales de manera de facilitar la inserción de jóvenes nuevos profesionales al desarrollo de alguna comuna apartada de la zona, durante un año.

 

integración patagónica y desarrollo sustentable 

La Patagonia argentina no es solamente el principal espacio de inmigración chilena a la vecina república. Debemos verla como el primer mercado potencial más cercano que tienen los productos y servicios magallánicos.

Es necesario reconocer que –en general- la trayectoria histórica, el modo de producción, la estructura productiva, y el tipo de relación con la capital nacional de las regiones australes de Chile y Argentina, ha sido muy similar.

La Patagonia chileno-argentina posee un mismo contexto geográfico y medio-ambiental, de manera que las políticas ambientales aplicadas por los respectivos gobiernos regionales y provinciales de ambos lados de la frontera, deben tender a compatibilizarse y a establecer normas comunes y compatibles de evaluación de impacto ambiental.

En el contexto de globalización de los mercados y las economías, actualmente predominante, debemos pensar a Magallanes como parte de la Patagonia, entendida como un solo gran espacio geo-económico de integración y cooperación, con una creciente capacidad política e institucional para proyectarse hacia el resto del continente americano y del mundo.

Hay que identificar nuestras ventajas competitivas como región de Magallanes, y trabajarlas en coordinación política e institucional con las regiones del sur argentino, a fin de potenciar las ventajas competitivas y las economías de escala del conjunto de la Patagonia, a fin de intentar acceder -también en conjunto- a los grandes mercados asiáticos, europeos y americanos.

Tenemos que aprender a ofrecer y vender las ventajas, bellezas, productos y servicios de toda la Patagonia, juntos argentinos y chilenos, cuidando de preservar, también en conjunto, sus riquezas naturales, su patrimonio ecológico territorial único.globalización, apertura e identidad regional 

La región necesita integrarse en las corrientes globalizadoras, pero no al costo de la entrada indiscriminada de la influencia imperialista y extranjerizante, sino con sus propias ventajas competitivas, con sus propios productos y servicios, con su propia identidad cultural.

La globalización no puede ser vista solo como una limitante, sino que por el contrario, hay que utilizarla como una oportunidad abierta, como un mecanismo que puede servir para crecer como región, para acceder y expandir sus mercados y para hacer efectiva su presencia en el mundo y en el continente latinoamericano.

Los habitantes de la región deben tomar en sus manos las posibilidades de la globalización, introduciendo en ella sus valores identitarios como magallánicos y como chilenos.

Por lo tanto, junto con estimular los procesos de integración y complementación con las provincias de la Patagonia argentina, el Estado en la región debe desplegar políticas sistemáticas para la identificación y exploración de mercados potenciales para nuestros productos, en los países del MERCOSUR, en América Latina en general, hacia América del Norte, Europa, Asia y otras regiones del mundo.

El gobierno regional y otros actores regionales deben fortalecer sus capacidades para promover de un modo sistemático y programado la imagen-región en dichos mercados, mediante giras de difusión y la participación en eventos y ferias. Un mecanismo eficaz en esta perspectiva, sería la idea de realizar -anual y alternativamente- una Feria Industrial, Turística y Comercial de la Patagonia, en conjunto con los gobiernos provinciales del sur argentino.

 

desarrollo territorial, inversión productiva y radicación estable

 

Magallanes es una zona demográficamente vulnerable, que presenta sectores y comunas en los que la población radicada no crece, sino que se proyecta en disminución, con grave perjuicio para su desarrollo y para el ejercicio de la soberanía. 

Desde ésta perspectiva territorial, cada magallánico, cada habitante de la región, es un protagonista responsable de la soberanía nacional.

La región está experimentando un lento drenaje de habitantes, de jóvenes, de profesionales, técnicos y especialistas. El trabajador que jubila opta por emigrar, el estudiante secundario busca otros horizontes para estudiar, el egresado universitario prefiere otras regiones o la capital para su realización profesional.

La red de infraestructura vial en la región, forma aún un entramado muy frágil y poco denso, como para favorecer la penetración, la presencia y el poblamiento.

A su vez, la gradual crisis de la explotación petrolera tradicional, pudiera acentuar la emigración de profesionales y generar cambios demográficos negativos, principalmente en las localidades pobladas que han dependido del petróleo.

El Estado, en consecuencia, como factor institucional articulador del desarrollo regional, debe generar e implementar una política de Estado –situada en la perspectiva del largo plazo- que estimule la inversión y la radicación en Magallanes, de personas, familias y agentes productivos regionales y nacionales, que permanezcan y se radiquen en la zona, que contribuyan a su progreso material y cultural, generando oportunidades y trabajos estables.

Esta política supone también, una visión de Estado de su desarrollo, ordenamiento y planificación territorial, de manera que tiendan a disminuir las vulnerabilidades demográficas que afectan a la región, y al mismo tiempo, contribuyan a fortalecer las ventajas competitivas y las características socio-económicas y culturales de las provincias.

Se trata de disminuir gradualmente los desequilibrios demográficos y territoriales entre la capital regional y las provincias, generando sinergias que orienten y reorienten la inversión, el poblamiento y la radicación productiva especialmente en Tierra del Fuego y Ultima Esperanza, conforme a criterios de preservación de la identidad cultural y del patrimonio ecológico territorial, y de búsqueda de un mayor equilibrio demográfico intraregional.imagen-región y desarrollo turístico

Si la geografía es uno de los capitales mayores y una de las principales ventajas competitivas de la región de Magallanes, entonces el turismo puede devenir un sector cada vez más gravitante de su desarrollo y crecimiento.

Las distancias, la lejanía de los grandes centros poblados del mundo, y a su vez, la proximidad con el Polo Sur y la Antártica, las características ganaderas de su economía histórica, y la naturaleza agreste del territorio y los mares australes, constituyen un patrimonio ecológico único y un capital natural que pueden explotarse turísticamente.

Así también, se hace necesario potenciar el turismo de verano y el turismo de invierno, en función de las características climatológicas y geográficas de la zona, dirigiendose a mercados específicos.

Para ello, el Estado y el sector privado deben desarrollar planes y políticas sistemáticas de promoción de nuestra imagen-región y de las bellezas naturales que nos caracterizan. La propia promoción en los mercados cercanos a Magallanes (Cono Sur, MERCOSUR, América Latina) debiera realizarse enfatizando su entorno natural, sus características únicas y su identidad cultural.

 

proyección marítima y antártica de magallanes

El desarrollo de la región de Magallanes debe integrar las variables antártica y marítimo-oceánica, de manera de consolidar su importancia geopolítica y oceanopolítica en el contexto nacional y del Cono Sur de América Latina.

En efecto, la posición relativa de Magallanes en el Cono Sur de América Latina, le otorga un conjunto de ventajas geográficas comparativas y le asignan un rol oceanopolítico de importancia, en la proyección marítima de Chile hacia los espacios australes y antárticos y hacia el océano Pacífico.

El fortalecimiento de las infraestructuras portuarias, de reglamentaciones flexibles y de nuestra capacidad de interconexión aérea y marítima entre el continente americano y la Antártica, debiera redundar en beneficios económicos y científicos para la región.

Magallanes debe configurarse en un gran centro de proyección antártica, que estimule la investigación científica, y la formación profesional y técnica de recursos humanos especializados en asuntos antárticos.

La región de Magallanes, y en particular la ciudad de Punta Arenas, puede fijarse la meta de devenir el primer puerto y aeropuerto antártico de Chile. La presencia de Chile en el continente antártico y en los mares australes, debiera realizarse preferentemente a partir de la región de Magallanes.

Una Política Antártica de la región de Magallanes, diseñada con una visión prospectiva y de Estado, debiera orientarse principalmente a fortalecer la presencia de Chile en el continente blanco, mediante planes y programas de investigación científica y tecnológica aplicada, y el estímulo de un desarrollo turístico ambientalmente sustentable en dicha región del planeta.

 

LA INSTITUCIONALIDAD DEL DESARROLLO REGIONAL

 

Una característica esencial de las políticas y estrategias de desarrollo modernas, reside en su institucionalización de manera que las grandes orientaciones deben necesariamente traducirse en políticas públicas y en mecanismos jurídicamente regulados de acción. En este caso específico, ésta institucionalización también supone que la política y Estrategia de desarrollo regional se traduce en mecanismos y procedimientos sistémicos de toma de decisiones.

Una característica esencial de las políticas y estrategias de desarrollo modernas, reside en su de manera que las grandes orientaciones deben necesariamente traducirse en políticas públicas y en mecanismos jurídicamente regulados de acción. En este caso específico, ésta institucionalización también supone que la política y Estrategia de desarrollo regional se traduce en mecanismos y procedimientos sistémicos de toma de decisiones.La Región de Magallanes es beneficiaria de un conjunto de normas legales destinadas a incentivar la inversión y el desarrollo.

 

los instrumentos actuales para el desarrollo regional

 

Desde el punto de vista de los instrumentos, por ejemplo, existen diversos tipos de Incentivos para Inversionistas (vía CORFO), Proyectos de Fomento (PROFOS), mecanismos de estímulo a la Contratación de Mano de Obra, de estímulo y subsidio a la Capacitación Laboral, además del Plan de Desarrollo Productivo para la Zona Austral (o Plan Austral, recientemente aprobado) y del Fondo de Desarrollo de Magallanes (FONDEMA).

Desde el punto de vista jurídico –por otra parte- la región de Magallanes dispone actualmente de los siguientes instrumentos especiales para su desarrollo:

      

  • Ley Nº 13.039 (1958) de Franquicias a los residentes en Regiones Extremas.
  • DS. Nº 341 (08.06.77) de Zonas Francas.
  • DL. Nº 1939 (10.11.77) Fija normas respecto de los bienes del Estado y la venta de terrenos a extranjeros.
  • DL. Nº 889 (21.02.75) de Incentivo a la Contratación de Mano de Obra.
  • DL. Nº 3529 (06.12.80) y DFL. Nº 15 (20.04.81) de Incentivo a la Inversión.
  • Ley Nº 18.392 (14.01.85) o « Ley Navarino », de Régimen Preferencial Aduanero y Tributario.
  • Ley Nº 19.149 (06.07.92) o « Ley Tierra del Fuego », de Régimen Preferencial Aduanero y Tributario.
  • Ley Nº 19.420 (23.10.,95) o « Ley Arica » con beneficios aplicables para Magallanes.
  •  

     

¿Han sido o son todos ellos útiles, eficientes y eficaces en promover el desarrollo, o en cumplir con las finalidades para los que fueron creados?

Es necesario efectuar una amplia evaluación crítica de la eficacia, pertinencia e impacto que dichos mecanismos han tenido en el desarrollo y el crecimiento económico de Magallanes, y en particular en la generación de empleos, en la perspectiva de integrar a todos estos instrumentos en un cuerpo normativo único.

 

un plan indicativo estratégico para el desarrollo de magallanes

 

La diversidad de instrumentos de apoyo y estímulo al desarrollo de Magallanes indica que históricamente, han existido esfuerzos y orientaciones de política distintos, según los énfasis que cada Gobierno ha querido imprimirle a la región.

Magallanes, por su condición de región extrema y aislada, por su significación geopolítica y oceanopolítica en el contexto nacional y continental, así como por sus características geográficas, demográficas, económicas y socio-culturales particulares, requiere que el Estado articule el conjunto de sus políticas y acciones, mediante un instrumento jurídico normativo único: un Plan Indicativo Estratégico para el Desarrollo de Magallanes.

Magallanes requiere disponer de un marco regulatorio y normativo estable, que permita inducir, integrar y favorecer las distintas iniciativas privadas y públicas dentro de condiciones jurídicas e institucionales estables y conocidas.

Concebimos que éste sería un cuerpo legal de diez años de vigencia, renovable, a manera de una Ley Marco, emanado de un mecanismo, a la vez, técnico y participativo de formulación (el Gobierno Regional, Consejo Regional y/o la Corporación para el Desarrollo de Magallanes), y sancionado por el Congreso Nacional, y al cual se ajustarían todos los actores socio-económicos y políticos de la región.

El Plan Indicativo Estratégico debiera contener, a lo menos los siguientes aspectos específicos:

  1. normas, criterios y mecanismos de estímulo a la inversión productiva estable en la región;
  2. normas, criterios y mecanismos de estímulo a la radicación permanente en la región, de iniciativas y proyectos productivos;
  3. orientaciones estables de política en materia de exenciones tributarias, de estímulo a la inversión y la radicación productiva en la región;
  4. orientaciones estables de política en materia de estímulo a la capacitación, entrenamiento, formación especializada y educación permanente de mano de obra técnica y profesional en y para la región;
  5. normas, criterios y mecanismos de apoyo a la exportación de productos regionales y desde la región; y
  6. normas, criterios y mecanismos de estímulo al financiamiento e implantación en la región de iniciativas y proyectos de innovación, infraestructura y transferencia tecnológicas.

Un Plan Indicativo Estratégico para el Desarrollo de Magallanes, requiere de una institucionalidad ad-hoc, que se responsabilize de su seguimiento.

 

una nueva Corporación para el Desarrollo de Magallanes La experiencia de la Corporación de Magallanes (CORMAG) parece no haber sido suficientemente reconocida ni valorada.

Descartando el enfoque estatista que pudiera percibirse detrás de dicha experiencia, ella significó un impulso valioso a muchos proyectos y se constituyó en un marco institucional eficaz para promover el desarrollo de la región y de sus comunas.

Se hace necesario, sin embargo, evaluar los nuevos escenarios nacionales e internacionales en los que la región podrá actuar e integrarse, así como diagnosticar las nuevas condiciones y características de nuestro propio desarrollo como región, para generar una nueva institucionalidad.

Una Corporación para el Desarrollo de Magallanes, puede ser definida como una corporación de derecho público, autónoma, descentralizada y de carácter regional, destinada a orientar y estimular el desarrollo de la región de Magallanes, y cuya función primordial sería administrar, asignar y controlar el uso eficiente de los recursos señalados en el Plan Indicativo Estratégico.

Desde un punto de vista organizativo, ésta debiera ser una estructura técnicamente eficiente, con un equipo humano técnico-profesional regional y de alta calidad, con un mínimo de personal administrativo, y con oficinas en las cuatro capitales provinciales de la región y en Santiago.

Desde esta misma perspectiva institucional, deben formularse claramente los límites y ámbitos jurisdiccionales respectivos entre la Corporación y el Gobierno Regional, de manera de evitar duplicidades de esfuerzos.el fortalecimiento de los instrumentos de participación

 

Los instrumentos legales e institucionales de participación establecidos por la Ley Orgánica Constitucional de Bases de la Administración, necesitan ser revisados y perfeccionados.

Los instrumentos legales e institucionales de participación establecidos por la Ley Orgánica Constitucional de Bases de la Administración, necesitan ser revisados y perfeccionados.En Magallanes, dadas sus particulares condiciones geográficas, la acción e incidencia de la participación social en las distintas instancias del aparato del Estado, debe relacionarse con éstas características territoriales y combinarse con esfuerzos dirigidos a la descentralización y desconcentración de los servicios públicos, a los que tienen acceso directo los usuarios, especialmente de la salud, la educación, la vivienda y la seguridad ciudadana.

El énfasis debe ser puesto en los Consejos Económico-Sociales Comunales y en los Consejos Económico-Sociales Provinciales, de manera de ampliar el ámbito de sus facultades y de su capacidad para adoptar decisiones técnicamente consistentes en materias presupuestarias, así también con el potenciamiento de las capacidades propositivas y de gestión de las propias organizaciones sociales que acceden a dichas instancias, y en particular, dentro de los campos de acción propios del desarrollo comunal y provincial.

 

 

24 juillet, 2006

la problemática del sujeto histórico

Classé sous alfondoalaizquierda — paradygmes @ 3:01

 prólogo

 

¿Quiénes constituyen -en los inicios del siglo XXI- el sujeto histórico susceptible de desplegar los cambios históricos capaces de transformar el sistema capitalista de dominación actualmente imperante?

Este ensayo tiene por objeto examinar esta problemática desde una óptica política y prospectiva, y como una contribución teórica a un debate intelectual y político de la mayor significación, en el contexto de la reconstitución de una izquierda plural y protagonista de los cambios sociales en el transcurso del siglo XXI.

Manuel Luis Rodríguez U.  -  Cientista Político.

Punta Arenas – Magallanes, junio de 2006.

la definición del sujeto histórico

La definición del sujeto histórico constituye una de las tareas intelectuales políticas mayores en la perspectiva del cambio social presente y futuro, en la medida en que permite identificar a aquellos sectores sociales que estarían llamados a impulsar y a protagonizar los cambios.  Esto implica que el sujeto histórico, como lo visualizamos es a la vez un constructor de la historia y un agente de transformación en la historia.

Por lo tanto, el concepto de sujeto histórico hace referencia a una articulación históricamente determinada y constitutiva de sujetos sociales, políticos y culturales específicos que, en función del estado actual y futuro previsible del desarrollo del sistema de dominación imperante, logra poner bajo su articulación y en función del proyecto histórico que da sentido a su propia articulación, tanto a los sujetos con intereses y proyectos contrapuestos, como a las corrientes y tendencias espontáneas que resultan de la compleja combinación de proyectos y visiones de sentidos diversos. El sujeto histórico no es por eso un ente homogéneo, sino que está compuesto por la rica y compleja diversidad que genera la vida social y política, pero que confluyen temporal y parcialmente en un proyecto, en una plataforma, en un punto de acuerdos.

Sus componentes por tanto, están condicionados por la dinámica de la propia realidad de la que forma parte cada actor y el sujeto histórico en su conjunto.

Por eso, teóricamente, la definición del sujeto histórico solo es posible en función del cambio social, es decir, del cambio de las estructuras de dominación.  En el contexto del actual estadio de desarrollo de la sociedad contemporánea, el sujeto historico se define y se moviliza social y políticamente, en función de su postura cultural, política e ideológica contraria al sistema capitalista de dominación y en cuanto actor protagonista del cambio social y portador de un proyecto de transformaciones que apunta hacia una nueva sociedad.

En síntesis, el sujeto histórico es aquel campo de fuerzas y de movimientos organizados que apuntan hacia el cambio social.

Hay por lo tanto, en la definición del sujeto histórico actual, tres dimensiones interrelacionadas entre sí, a saber:

a)  que se sitúa en el campo político-ideológico y social contrario y alternativo al sistema capitalista de dominación;

b) que es portador de un propósito estratégico de cambio social; y

c) que es portador de un proyecto de nueva sociedad.

Lo que caracteriza a los sectores sociales que constituyen hoy el sujeto histórico, es el hecho de que se encuentran en una posición subordinada, alienada y dependiente dentro de la estructura de dominación y dentro del sistema de producción capitalista.  las clases sociales, en las condiciones de la actual etapa de desarrollo capitalista globalizado, se han diversificado y complejizado, pero el vasto campo de los trabajadores (urbanos y rurales, empleados, técnicos,  obreros y profesionales) siguen constituyendo uno de los ejes articuladores del nuevo sujeto histórico.

Las nuevas contradicciones que caracterizan a la actual fase de evolución del capitalismo global, hacen más amplio y diverso el campo de los sectores sociales y culturales golpeados por la dominación capitalista.

Tres serían -desde esta perspectiva- los segmentos sociales y culturales susceptibles de constituirse en el nuevo sujeto histórico. Proponemos definir esos actores como campos socio-culturales y políticos cuya articulación permite constituir al sujeto histórico a través del tiempo:

a)  el campo del trabajo, o de los productores-creadores de la riqueza material y económica;

b)  el campo de la intelectualidad, o de los creadores de la cultura, la ciencia y el arte; y

c)  el campo de las diversidades culturales, étnicas, territoriales y de género.

El campo de los trabajadores incluye la vasta diversidad de sectores socio-económicos caracterizados por el hecho de que son los principales creadores de riqueza y plusvalía para la clase poseedora.  El trabajo ha experimentado y continúa experimentando cambios estructurales de fondo que están modificando sustancialmente las condiciones de la producción material y de información, por lo que toda definición del nuevo sujeto histórico supone repensar el trabajo y sus resultados.

A su vez, el campo de la intelectualidad representa a ese amplio sector social  transversal constituido por quienes crean pensamiento, transmiten conocimientos, producen ideas, desarrollan crítica y crean cultura, en cuanto contra-cultura, pensamiento crítico, ideas anti-sistema y conocimientos que develan los mecanismos de alienación y dominación del sistema.  

Si entendemos la cultura como los procesos de producción y transmisión de sentidos que constituyen el universo simbólico de los individuos, los grupos sociales y la sociedad en su conjunto, entonces las izquierdas y el sujeto histórico que buscamos desarrollar, deben desplegar sus capacidades, creatividad e imaginación para configurar contraculturas y espacios culturales anti-sistema y alternativos al sistema que contribuyan a producir y transmitir sentidos y bienes simbólicos que apunten hacia la realización, desde las relaciones cotidianas y hasta las relaciones sociales, económicas y políticas estructuradas en torno a los valores de la libertad, la diversidad, la pluralidad, la justicia, la igualdad y la dignidad del ser humano.

Finalmente el campo de la diversidad, está constituido por ese vasto universo de organizaciones, redes y culturas urbanas y rurales que se sitúan en las fronteras del sistema de dominación, grupos y tendencias minoritarias excluidas, rechazadas y discriminadas a causa de su origen étnico, religioso, cultural o de sus opciones sexuales y de género.  El surgimiento de aspiraciones y demandas territoriales, provenientes de las especificidades regionales y locales, abre además una nueva arena de confrontación entre los ciudadanos  de regiones y comunas, frente a la centralización política, económica y administrativa del Estado capitalista dominante, generando así un campo de tensiones entre los ciudadanos y el Estado del sistema.

En síntesis el sujeto histórico es un vasto campo transversal de organizaciones, actores políticos y redes de pensamiento-información-acción que se definen por su oposición al sistema capitalista de dominación y por ser portadores de proyectos históricos de transformación de este esquema de dominación.

el nuevo sujeto histórico en acción

Lo que define al sujeto histórico es su proyecto y su vocación política.  No hay sujeto histórico sino en cuanto sujeto histórico en movimiento.  Las multitudes inteligentes también constituyen un elemento de acumulación de fuerzas en la medida en que ponen en cuestionamiento las formas excluyentes y clasistas de dominación y poseen la virtualidad de alterar visiblemente la normalidad de la dominación.

La construcción del sujeto histórico -tarea de largo plazo que se materializa en la realidad inmediata de la resistencia multiforme al sistema capitalista de dominación- es a la vez un proceso de acumulación de fuerzas y de acumulación de ideas-experiencias.  El sujeto histórico se construye en la gradualidad cotidiana de las luchas sociales y políticas insertas en la realidad regional, nacional, continental y mundial, pero al mismo tiempo, implica una construcción también progresiva de una cultura alternativa, caracterizada por la democracia, la horizontalidad de las alianzas, el pluralismo y el fortalecimiento enriquecedor de las identidades de pertenencia.

El proceso de construcción del nuevo sujeto histórico para el cambio social, que exige la realidad presente, requiere necesariamente de una lógica de las mayorías, de una estrategia de las multitudes inteligentes y de una táctica de unidad de objetivos y dispersión de recursos y medios, ya que en esa diversidad reside su novedad.  Se trata de un proceso tendiente a producir permanentemente la  inclusión de todos los consecuentes movimientos y colectivos anticapitalistas y anti-imperialistas, en cada momento o fase de desarrollo del movimiento.

También el nuevo sujeto histórico tiene que librarse de lo que en el pasado constituyó en un determinado contexto, el sujeto revolucionario (identificado como pueblo—sujeto, vanguardia—masas) o el vanguardismo—protagonismo natural del proletariado como punta de lanza excluyente del cambio.   En la construcción del nuevo sujeto histórico, la radicalidad no excluye la diversidad sino que la enriquece, la unidad no excluye el pluralismo, sino que la fortalece, por lo que las vanguardias y los liderazgos existen y se despliegan como resultado de la legitimación política y moral de las multitudes, las bases organizadas y los colectivos.

Lo que pone en movimiento al sujeto histórico es la organización y la generación de redes de vinculación que sumen cuantitativamente las demandas y aspiraciones grupales y sectoriales, dentro de un movimiento cualitativamente superior de demandas que apuntan a las estructuras del sistema de dominación.   En el reconocimiento de la diversidad, de la alteridad de cada sector con respecto a los demás, de la integración de las diversas visiones y reclamos sectoriales, hacia una plataforma común está el punto de partida y la trayectoria del movimiento hacia la liberación.

Pero la red en movimiento no es una sola manifestación, una sola multitud inteligente, una sola plataforma, sino que la dinámica del movimiento reside en la construcción sucesiva de distintas y cada vez más amplias plataformas -de contenido cada vez más estructural- susceptibles de apuntar a las bases económicas y políticas de sustentación del sistema capitalista, mientras se constituye además, un campo cultural e ideológico donde la cultura individualista, materialista, alienante y banalizada del sistema, es cuestionada por una mentalidad crítica con un profundo contenido humanista, ético y liberador.

La naturaleza liberadora del movimiento conducente hacia una nueva sociedad, pasa necesariamente por el despliegue de una profunda crítica intelectual, política, ideológica y cultural de las condiciones de dominación predominantes.  El papel político de la crítica reside en su capacidad  para develar la relación existente entre los problemas, realidades y demandas cotidianas y sectoriales en que se debate el sujeto histórico, con las condiciones estructurales de funcionamiento del conjunto del sistema de dominación.  Se trata de pasar ideológica y políticamente, desde la cotidianeidad a la institucionalidad, desde las condiciones de la realidad inmediata a las estructuras de dominación-alienación que posibilitan y justifican tal realidad.

La experiencia del movimiento liderado por el sujeto histórico y sus actores socio-políticos y culturales constitutivos, se manifiesta en la diversidad compleja de luchas contra el sistema capitalista y su forma imperial de dominación, se construye desde la base social, desde las organizaciones y sus problemáticas particulares, se teje en una red de intercambios experienciales, de aprendizajes sociales y de formación de liderazgos que se legitiman por su consecuencia y su alcance político, social y cultural.

referencias bibliográficas

Cuaderno de Estudio Nº 2. UN NUEVO SUJETO HISTORICO.  Comisión Nacional de Educación.  Partido Comunista de Chile.

Gauchet, M.: LA DEMOCRATIE CONTRE ELLE-MEME.  Paris, 2002. 

Gauchet. M.: LA CONDITION HISTORIQUE.  Paris, 2003.  Ed. Stock.

Ichida, Y., Lazzarato, M., Matheron, F., Moulier Boutang, Y.: LA POLITIQUE DES MULTITUDES.  Paris, 2002.  Rev. Multitudes. (Sitio web http://multitudes.samizdat.net)

Malime: ACERCA DEL SUJETO HISTORICO.   (Portal web www.rebelion.org)  La Izquierda a debate.

Muchielli, P.: BOURDEAU ET LE CHANGEMENT SOCIAL.  Paris, 2001.  La pensée politique et sociale de Pierre Bourdieu.

Perez Lara, A.: EL NUEVO SUJETO HISTORICO FRENTE A LOS DESAFIOS DE LA EMANCIPACION EN AMERICA LATINA.   La Habana, 2006.  Instituto de Filosofía.  (Portal web www.filosofia.cu)

Vasquez Montalban, M.: MARTA HARNECKER Y LA IZQUIERDA.  2006. (Portal web: www.rebelion.org)
 

19 juillet, 2006

nueve tesis sobre la identidad de izquierda en el horizonte del siglo XXI

Classé sous alfondoalaizquierda — paradygmes @ 8:08

PROLOGO
 

« Es mas probable que un intelectual de izquierda se pregunte sobre la condición de izquierda y su identidad ideológica y política, a que un pensador conservador deje de razonar en términos de rentabilidad y de ganancia. »

 

¿Qué es ser de izquierda en los inicios del siglo XXI?  ¿Cuáles podrían ser los fundamentos de una nueva definición de la condición de izquierda en el futuro?  ¿Cuál es el sentido profundo que identifica actualmente y que podría identificar en el futuro al ser de izquierda? 

Este ensayo -desarrollado a través de un enfoque multidisciplinario y prospectivo- propone a la reflexión intelectual un conjunto de elementos teóricos y conceptuales para contribuir a identificar los rasgos distintivos de la condición de izquierda en los inicios del siglo XXI. 

Manuel Luis Rodríguez U.   Cientista Político.

Punta Arenas – Magallanes, junio de 2006.

 

INTRODUCCION

 

Una sola frase y todas las intocables adquisiciones de la civilización occidental fueron puestas en cuestionamiento: « Proletarios del mundo entero, uníos ».   Así se termina el Manifiesto Comunista de 1848 y así se comienza la era de las grandes transformaciones sociales y políticas, resultado de la primera Revolución Industrial, una época que parece haber concluido su prolongado ciclo en 1989 y 1990, con el derrumbe de los sistemas socialistas reales, de la Unión Soviética principalmente.
Pero…mirado objetivamente el mundo con un mayor detenimiento, mirado el planeta en los inicios del siglo XXI, no puede menos de sobrecogernos el espectáculo gigantesco de que las mismas miserias, injusticias, desigualdades y anomalías, que ocasionaron desde 1848 en adelante, la explosión de la conciencia obrera contra el capitalismo, esas mismas miserias y desigualdades estructurales se nos aparecen reproducidas, profundizadas y aumentadas a escala mundial con el peso agravante de un hecho insoslayable: parecemos no disponer de un modelo de sociedad que oponer a este capitalismo globalizado, desigualador y con aspecto triunfante, que hoy pretende sustentarse y justificarse en un pensamiento único, y que se presenta a sí mismo como el « modelo a seguir ».

Frente a este espectáculo y a esta realidad entonces, tiene un profundo sentido ético e intelectual preguntarse ¿qué es ser de izquierda en los inicios del siglo XXI?.

La pregunta no tiene porqué parecer anacrónica, si convenimos que las mismas causas estructurales que hace más de un siglo ocasionaban en todo el mundo un malestar social creciente, creciendo hasta convertirse en descontento, descontento que se transformaba en rechazo, en protesta, en revuelta y hasta en revoluciones, hoy continúan surgiendo en muchos lugares del planeta, y los mismos descontentos y dsigualdades conducen por el camino de las mismas protestas.

Para responder a la pregunta que nos convoca, tenemos varios momentos históricos a los cuales apelar para una mejor comprensión.   Se puede fijar el punto de partida en el mismo 1848 y tratar de analizar cómo el siglo XIX estuvo plagado de revoluciones nacionalistas que tenían un trasfondo social y político anti-capitalista innegable.   La actualidad del diagnóstico realizado en el Manifiesto Comunista no debería sorprender a nadie.

O podría uno fijarse como hito desencadenante los sucesos de Chicago en 1868 que dieron comienzo a la demanda por la jornada de trabajo de 8 horas en todos los continentes y para todas las clases obreras conscientes de aquella época, y esa exigencia cada vez más masiva resultaba de una toma de conciencia que se traducía en organización de lucha social -sociedades obreras de resistencia, sociedades mutuales, gremios y sindicatos- para después darle contenido a expresiones políticas orgánicas -los partidos socialistas, las corrientes socialdemócratas, los partidos comunistas y los movimidentos anarquistas-  y del sindicato y el partido a la calle, a la barricada, a la revuelta y a la revolución.

La condición de izquierda -en particular como condición política e intelectual- entonces, arranca sus raíces desde el fondo social profundo de la historia del capitalismo y de una toma de conciencia de la sociedad presente de la que se nutren las Ciencias Sociales modernas, en especial la Sociología, la Historia, la Economía y la Ciencia Política.    ¿Porque esta eterna pregunta sobre la identidad de izquierda?

¿Porque nos desangramos casi hasta la inanición, por encontrar el sentido de nuestras ideas y de nuestro posicionamiento en la realidad social y política?

Probablemente una respuesta a estas interrogantes se encuentra en el hecho de que no es fácil ser de izquierda, porque es más probable que se encuentre usted en la oposición casi toda su vida y no es cómodo oponerse siempre a todo, y por eso surge la necesidad de pensar y la posibilidad de repensar la identidad de la izquierda desde una óptica propositiva.

Este ensayo tiene por objeto reflexionar acerca de la identidad de izquierda, en las condiciones históricas propias del inicio del siglo XXI y en términos que permitan comprender tanto las dimensiones de la crisis teórica vivida desde fines del siglo XX como de las perspectivas, dilemas y horizontes que se le presentan para el futuro.
LOS ORIGENES Y FUNDAMENTOS HISTORICOS DE LA IZQUIERDA
 

Podría parecer ocioso tener que ir a buscar los fundamentos intelectuales de la izquierda en épocas remotas, pero  aparte de aquellas corrientes que han querido llegar hasta las épocas bíblicas en busca de sus raíces, parece existir un consenso general en cuanto a que las bases conceptuales del pensamiento de izquierda, a lo menos en la tradición de Occidente se encuentran en los pensadores utópicos de los siglos XVII y XVIII y en determinados pensadores políticos del período de la Revolución Francesa, ideas que a su vez, vinieron a ser sistematizadas por algunos pensadores del siglo XIX.

Las diversas escuelas utópicas inauguradas en el siglo XVI por Tomás Moro, fueron prolongadas a través de distintas trayectorias intelectuales por los utopistas de los siglos XVII y XVIII, dando forma a una corriente de pensamiento que buscó al mismo tiempo señalar los vicios de la época feudal y del naciente capitalismo y diseñar un estado ideal de la sociedad, siempre de algún modo relacionado con las carencias antes descritas.   Del utopismo de la época renacentista y moderna, a los fundamentos del socialismo científico y hasta las formas y realizaciones de los socialismos históricos del siglo XX, la historia del pensamiento de izquierda constituye uno de las vertientes fundacionales de la modernidad.

No obstante la crítica que los autores del socialismo científico, en especial Marx y Engels hicieron de los utopismos anteriores, no cabe duda que se alimentaron de su poderoso contenido crítico.
 

 TESIS SOBRE LA IDENTIDAD DE IZQUIERDA
 

En el marco de la tradición histórica e intelectual de Occidente pero no solamente en ella, las izquierdas constituyen a la vez un universo teórico-intelectual y socio-político que asienta sus raíces en las condiciones de vida y de trabajo generadas por la implantación, consolidación e institucionalización del sistema capitalista de producción y dominación en la sociedad hy su expansión a escala mundial durante los siglos XIX y XX.

El rasgo principal de la actual izquierda en el mundo, es su crisis.  A partir de la evidencia de sus crisis de saber, de programación y organización, la gran tarea histórica de las izquierdas debería pasar por reaprehender el mundo y recuperar un discurso transformador posible en directa conexión con los movimientos populares nacidos extramuros de la izquierda convencional y de la crisis generalizada, a manera de respuesta de una izquierda necesaria convocada por los quiebres de la realidad social y política de fines del siglo XX.

La crisis política e intelectual de la izquierda se corresponde con el fin de la sociedad basada en la industria y la tecnología del siglo XIX y el paso gradual hacia una sociedad de la información y del conocimiento en que el componente de trabajo intelectual pasa progresivamente a predominar sobre el componente de trabajo físico.

 

TESIS I: UN ORIGEN HISTORICO E INTELECTUAL ANTICAPITALISTA.
 

La definición ideológica y teórica básica de la condición de izquierda, y que proviene de sus raíces históricas en el siglo XVIII y XIX, consiste en un claro posicionamiento crítico político y teórico frente al sistema capitalista de dominación, de manera que ser de izquierda y definirse como de izquierda en el presente significa adoptar una postura esencial y radicalmente crítica frente al conjunto del sistema de dominación socio-político y económico capitalista, sus modalidades históricas de aplicación y sus consecuencias, postura cuya gradación de intensidad crítica y de transformación estructural pueden ir en un continuum desde la tesis de la introducción de reformas parciales y graduales al sistema hasta la tesis de la ruptura más o menos violenta de éste.   Por lo tanto, la esencia de la identidad de la izquierda como universo político y teórico reside en su crítica y su radicalidad frente al sistema capitalista.    Ser de izquierda significa oponerse al capitalismo, como forma de organización económica, como modo de dominación política y como mentalidad ideológica y cultural.
El pensamiento de izquierda continúa constituyendo en el presente, al igual que desde principios del siglo XIX, el aporte intelectual y teórico crítico más coherente frente al sistema de dominación capitalista y burgués.
 

TESIS II: LA IZQUIERDA FORMA PARTE DE UNA REALIDAD POLITICA INOBJETABLE E INELUDIBLE.
 

La definición de izquierda en el campo político, así como las definiciones de centro y de derecha existen en la realidad socio-cultural, ideológica, intelectual y política de la sociedad moderna desde la experiencia de la Revolución Francesa y no desaparecen por alguna decisión voluntarista y constituyen formas de representación política asentadas profundamente en los sistemas políticos modernos.  
Así como –desde el siglo XIX hasta el presente- las más diversas dictaduras políticas, militares e intelectuales reaccionarias y de derecha han tratado de eliminar a la izquierda del escenario político, así mismo su permanente resurgimiento y reaparición bajo nuevas formas y estilos de acción, reflejan que ellas se encuentran radicadas y profundamente ancladas en el imaginario colectivo de los pueblos y de las naciones.
 

TESIS III: EL DIFICIL PASO DE LA TEORIA CRITICA A LA PRAXIS POLITICA.
 

La definición teórica de la izquierda no es unívoca con la definición política que se supone deriva de aquella, en términos tales que la radicalidad teórica de los postulados de la izquierda no resulta necesariamente en  la radicalidad política de quienes actúan en la práctica social y política.   Esta dificultad se manifiesta en diversas cuestiones tales como el de las vías de la acción para conquistar el poder, el de la forma de conducir el Estado o de la estrategia de alianzas en el curso del proceso hacia los cambios.
 

TESIS IV:  LA IZQUIERDA CONSTITUYE UN IDEARIO CON SU PROPIA RACIONALIDAD Y VALORES.
 

La identificación teórica y política de izquierda es básica, primaria y esencialmente en relación con el sistema capitalista de dominación y no con las demás corrientes de pensamiento del espectro político de la sociedad.  Esto significa que ser de izquierda no constituye solamente una definición política, intelectual y teórica en relación con las demás corrientes del espectro político, sino que contiene una racionalidad que hace referencia a las condiciones estructurales y coyunturales de un sistema  capitalistade dominación respecto del cual se define como contrario.
La izquierda se ha definido históricamente como la corriente política, cultural, social e intelectual portadora de los valores de la libertad, de la justicia, de la igualdad y la solidaridad, del cambio social, del racionalismo y la primacía de la inteligencia sobre la fuerza, de la creencia optimista en la perfectibilidad del ser humano y de la sociedad, del perfeccionamiento contínuo de la experiencia democrática, del antiracismo y el antibelicismo y la construcción de una paz justa entre los pueblos y naciones, de las profundas aspiraciones de cambio de las mayorías ciudadanas, del rechazo al clericalismo y al verticalismo autoritario.
 

TESIS V: LA IZQUIERDA ES UNA POSTURA POLITICA, QUE REPRESENTA ADEMÁS UNA CULTURA Y UNA ETICA
 

La identidad política y teórica de izquierda no constituye solamente una postura ideológica y política que se materializa en el plano de las estructuras socio-políticas y de los sujetos sociales históricos sino que representa además y sobre todo, una determinada cultura política representativa de determinados segmentos sociales y que además, es característicamente moderna.  

Existe una cultura de izquierda en nuestras sociedades actuales, una pertenencia e identidad de izquierda subyacente dentro de la cultura política, que forma parte de las tradiciones de luchas sociales, proletarias y obreras, que recoge en su diversidad la historia de formación y desarrollo de los movimientos urbanos de trabajadores, artesanos y profesionales durante los siglos XIX y XX, así como de los movimientos y demandas de campesinos e indígenas y otras minorías excluidas del sistema.

Los enemigos de la izquierda quieren ver su inexistencia, quieren anunciar su desaparición, quieren explotar sus derrotas para proclamar su obsolescencia definitiva y final.   La izquierda, en la rica diversidad de sus proyectos, corrientes y movimientos sigue existiendo en el siglo XXI como expresión de una protesta ética, intelectual, social y política contra un sistema económico-político y una dominación imperial que pretenden condenar a la Humanidad a un solo supuesto destino inevitable: la perpetuación de la dominación capitalista, la hegemonía del lucro sobre el ser humano y su felicidad.

Desde esta perspectiva, la identidad de izquierda no solo constituye un componente esencial de la cultura nacional y de la identidad patriótica de los pueblos y las naciones, sino también contiene una visión del mundo y de la Humanidad y, sobre todo, es portadora de una ética: el ser de izquierda implica una moral cívica en que el valor de la consecuencia, del esfuerzo solidario y consciente por la libertad y bienestar de los más desposeídos, se acompaña con el apego irrestricto a la libertad y la justicia, a la búsqueda honrada de la igualdad, de la dignidad y la profunda aspiración a la primacía del ser humano sobre toda otra consideración.
 

TESIS VI: NO HAY UNA IZQUIERDA, SIEMPRE HAN HABIDO VARIAS IZQUIERDAS.
 

Desde la perspectiva de sus formas de expresión y representación no hay una izquierda, nunca ha habido una sola izquierda, sino que en la realidad histórica mundial siempre han coexistido varias corrientes de izquierda con mayores o menores niveles de convergencia o de divergencia.  Por lo tanto, la diversidad es el rasgo distintivo de las izquierdas como universo político y como expresión de una pluralidad social y cultural.   Así, el problema de la unidad de las izquierdas está relacionado no con la coherencia de los programas y posturas de cada sector, sino con la necesidad histórica de integrar, reunir y coordinar fuerzas para combatir al capitalismo, o para producir socialmente una mayoría política que sustente el poder susceptible de producir los cambios, o para sustentarse en el poder socialista.

La diversidad enriquece la unidad, la representatividad y la democracia interna del movimiento.  El proceso hacia la coNstitución de nuevos sujetos históricos de cambio social se manifiesta, entre otros elementos, en el surgimiento de las siguientes tendencias.

a)  la constitución de identidades políticas no partidistas desarrolladas en torno a una condición de género (las mujeres), a un rol privado, grupalm o sectorial (los ancianos, los jóvenes, los homosexuales), o a valores universales que apelan al sujeto como miembro del género humano (pacifistas, defensores de la naturaleza o los derechos humanos).

b)  la formación de nuevas organizaciones, definidas más por el movimiento que por la estructura, que adoptan la forma de redes y que no se enmarcan en el sistema de partidos políticos ni en estructuras orgánicas y permanentes, sino que mantienen altos grados de flexibilidad y de autonomía.

c)  el surgimiento de nuevas pautas de acción política, socio-política y socio-cultural, más cercanas a las formas directas y horizontales de democracia, que se orientan hacia la participación social y ciudadana y hacia la configuración de multitudes inteligentes, para la definición y demanda de prioridades o sectoriales sin pasar por la mediación de los partidos políticos ni por el proceso electoral.

d)  el despliegue de nuevas estrategias de acción política, por fuera de los canales institucionales electorales y representativos, esto es, acciones no convencionales que van desde las formas directas como la protesta ciudadana, las manifestaciones, las multitudes inteligentes, las marchas y los paros cívicos, hasta las acciones concertadas y pactadas entre agrupaciones sociales, o bien de estas con los entes gubernamentales.  Estos actores o  movimientos sociales no tienen en general una propuesta sustantiva de nuevo régimen político, sino más bien un interés por influir sobre las decisiones de las élites políticas y el Estado, en aquellos aspectos que son de interés para esos movimientos.

e)  se redefinen también los ámbitos territoriales de práctica política y de ejercicio de poder mediante el establecimiento de formas de gobierno y gestión autónomas que coinciden con localidades, regiones o etnicidades caracterizadas por una fuerte identidad cultural o social, lo que en la práctica socavan, de alguna manera, los Estados centrales y los ámbitos nacionales.

Los nuevos movimientos sociales, cívicos, ciudadanos, de género, étnicos, locales, regionales, ponen en jaque la centralidad política e institucional del Estado, el sistema de partidos, los mecanismos institucionales de la representación y los canales formales de la participación, politizando al mismo tiempo a la sociedad civil. Los centros se multiplican, los actores y sus prácticas se pluralizan y las maneras de hacer política se reinventan; es decir, se instaura un nuevo patrón de politización, que se manifiesta en nuevas concepciones sobre la democracia. Se insiste en las autonomías, en las redes, en los autogobiernos, en la participación ciudadana en todos los ámbitos de la vida social, en la descentralización del poder y en el fortalecimiento de las democracias locales y regionales.

 

TESIS VII: DEL DIAGNOSTICO AL PROYECTO
 

La naturaleza propositiva del discurso y de la postura política de las izquierdas, constituye una vertiente complementaria y fundamental de la identidad de izquierda. No basta con el diagnóstico crítico del capitalismo dominante y de la globalización en curso: la mentalidad y la cultura de izquierda requiere siempre de un componente propositivo.  Después de un diagnóstico crítico anti-capitalista y anti-imperio, la izquierda debe ser portadora de un modelo de cambio, de una idea de nueva sociedad y de un proyecto alternativo de nación, de Estado y de democracia.

La hegemonía capitalista se organiza en un sistema de dominación y de poder que articula a un sistema económico basado en el lucro, el predominio del capital sobre el trabajo, la explotación multiforme del trabajo, la inteligencia, el conocimiento y la creación, el predominio de las grandes corporaciones globales sobre las economías nacionales y regionales, sobre la desigualdad básica territorial, estructura económica que se enlaza con una estructura de poder político -el Estado burgués y sus diversas formas de régimen político- y con una superestructura ideológica y cultural que opera como paradigmas articuladores de la dominación en el plano de las conciencias.

Por lo tanto, la crítica anticapitalista de la izquierda moderna en el siglo XXI es una crítica integral al sistema de dominación y contiene un proyecto de transformación de esta forma de sujeción de los seres humanos, de la naturaleza y del conocimiento y la cultura, por una nueva sociedad más humana, más justa, más libre, más igualitaria y más participativa.

La radicalidad de la crítica anti-capitalista de la izquierda reside tanto en su capacidad para construir un diagnóstico crítico de las condiciones objetivas y subjetivas en las que se manifiesta históricamente el modo de producción y de dominación capitalista, a partir del protagonismo y la toma de conciencia de las clases y segmentos sociales y culturales subordinadas, explotadas y excluídas, sino sobre todo en su virtualidad y capacidad orgánica y diversa, para proponer un determinado modelo de tránsito y un horizonte sistémico de cambio, alternativo al sistema de dominación existente.

 

TESIS VIII: EL SUJETO HISTORICO DEL CAMBIO SOCIAL SON TODOS LOS EXCLUIDOS Y EXPLOTADOS DEL SISTEMA

 

Una de las cuestiones teóricas cruciales para la izquierda del futuro es la de delimitar el sujeto histórico de cambio que exigiría subjetiva u objetivamente la transformación de la sociedad, habida cuenta de la pluralidad potencial de ese sujeto evolucionado desde aquella histórica clase obrera convertida por la revolución industrial en protagonista ascendente de la Historia.   Es evidente en la historia que los potenciales sujetos históricos de cambio dificilmente adquieren conciencia de su rol histórico, lo que explica que el proletariado está pasando a la Historia como pasado sin haber adquirido conciencia de clase en sí y para sí. Más difícil es definir al disperso sujeto histórico crítico formado frente a la globalización y que más que moverse en pos de la utopía, parece hacerlo a partir de un inventario de necesidades y aspiraciones.

Por otra parte, uno de los campos en los que los cambios suscitados por el capitalismo global actualmente imperante es el del trabajo.  Desde la segunda mitad del siglo XX, tienden a desaparecer las condiciones laborales que facilitaban la toma de conciencia y permitían la solidaridad y la lucha de clases. La atomización, la alienación y el individualismo de los modernos explotados requiere de una praxis cultural, intelectual e ideológica mucho más extensa, radical y profunda.     Hay que partir desde esta nueva realidad compleja, abordar la problemática del protagonismo social, cultural y político no solo desde los conceptos clásicos, donde se resaltaba la explotación salarial de los trabajadores como el gran trasfondo de la denuncia ideológica. En la sociedad de consumo actualmente dominante se manifiestan diferentes formas de alienación social, cultural, económica, moral y política de los explotados y excluídos, todos efectos degradantes que los colectivos deberán combatir y transformar.

Las transformaciones sociales y políticas que conducirán a una nueva sociedad, son el resultado del despliegue multiforme de diversos actores sociales, culturales y políticos que constituyen un sujeto histórico de los cambios, a través de su movilización consciente y multitudinaria, de la construcción desde la sociedad civil de una organización social diversa y plural que vehiculiza y lidera desde una lógica democrática y horizontal el proceso de cambios.

El sujeto histórico de los cambios sociales no es una clase social en particular, ni un segmento social, cultural o político determinado y limitado, sino que se constituye como un vasto y multiforme movimiento de carácter socio-cultural y político en el que caben todos los excluídos, discriminados y explotados por el sistema de dominación imperante, y que es portador en cada momento del proceso histórico de sucesivos proyectos de cambios estructurales de un profundo contenido democrático y democratizador, que lleva a las instituciones democráticas a su tensión más amplia y plural y que constituye formas de poder, de decisión, de gestión y de participación amplias y horizontales.

El nuevo sujeto histórico es una articulación móvil y dinámica de actores sociales populares que desde las injusticias y las estructuras injustas a las que logra identificar en sus propias condiciones de producción y consigue asociar constructivamente con las demás inequidades, asimetrías e injusticias específicas del orden político, de la cultura, de las condiciones de vida y del desarrollo, ganan en identidad histórica al asumir que no son éstas injusticias específicas las que pueden resolverse en sí mismas mientras nos se transforme el conjunto del sistema de dominación en la que tienen lugar.

La construcción del sujeto histórico, portador del cambio en el siglo XXI, está estrechamente vinculada con la formación y el despliegue del tejido social, que es todo el trabajo social, político, intelectual y cultural que facilita el desarrollo y potenciamiento de espacios autónomos, libres y democráticos de encuentro que devengan en espacios de organización. El tejido social no pude desplazar, ni reemplazar por decreto la antigua existencia político—popular (sindicatos tradicionales, partidos, movimientos políticos y político-sociales, profesionales, gremiales etc.). Los actores del tejido social gestan sus propias formas de organización y expresión social y política (en un nuevo sentido que no excluya al antiguo). El encuentro de estas formas con las organizaciones políticas populares tradicionales debe ser de encuentro constructivo, de conocimiento y aprendizaje mutuo. Son sus propios actores los que deben configurar los caracteres específicos de este tejido. La articulación de las diversas expresiones del tejido social con los movimientos políticos debe permitirles evitar o resistir la represión y el aislamiento, conseguir al mismo tiempo, reconocimiento, legitimidad e identidad. El tejido social constituye la trama de la fuerza ejecutora del movimiento popular, su historización real. Es, por consiguiente, el referente central de toda práctica alternativa y liberadora.

 

TESIS IX:  LA IZQUIERDA HA DE SER PROFUNDA Y RADICALMENTE DEMOCRATICA O NO SERÁ

 

Si hay un punto de equilibrio que es vital para la existencia del sistema de dominación actual en el mundo, es la cuestión democrática.  ¿Hasta qué límites el sistema actual de dominación puede ser democrático sin que el propio sistema no vea amenazadas sus bases fundamentales de sustentación?

Las izquierdas tienen que ser capaces de llevar la democracia hasta sus límites más amplios y profundos. En su esencia la demanda ciudadana que las izquierdas deben ser capaces de vehiculizar y de liderar, es la aspiración de introducir toda la democracia posible y necesaria para que el conjunto del sistema de dominación pueda encontrarse de frente con sus propias definiciones teóricas nunca realizadas. Todo en el actual sistema de dominación es a democratizar: el orden político, el espacio público, el sistema de partidos políticos, el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder judicial, la estrcutura económica, todo debe ser impregnado por una corriente profunda de democratización que transforme al conjunto del orden político representativo en un orden político participativo.  

Se trata de pasar de una democracia gobernada a una democracia gobernante.  La radicalidad del proyecto democrático de la izquierda consiste no solo en su decisión y voluntad de practicar la democracia en el movimiento que la constituye, generando una amplia y profunda cultura democrática, sino en su capacidad para liderar una transformación democrática de las instituciones representativas del Estado moderno, proyecto que supone introducir en la lógica de las instituciones y de los regímenes políticos mecanismos cada vez más amplios, universales y significativos de participación de los ciudadanos en los procesos de toma de decisión que les conciernen.  

El carácter participativo que propone la izquierda para la democracia parte del principio de que la ciudadanía es la depositaria primordial de la soberanía y del poder constituyente y que, en virtud de este concepto fundacional de las democracias modernas, son los ciudadanos en quienes deben residir cada vez más las decisiones de los asuntos públicos, de manera que los mecanismos participativos abarquen todos los aspectos fundamentales de la vida política, social y económica de la nación.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

Caute, D.: THE LEFT IN EUROPE.  London, 1977. World University Library.

Cole, G.D.H.: A HISTORY OF SOCIALIST THOUGHT. 1789-1939.  (5 vols).  London, 1953.

Hobsbawm, E.: LA ERA DEL CAPITAL, 1848-1875.  Barcelona, 1998.  Grijalbo-Mondadori.

 

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