paradigmas

20 juillet, 2006

la concentración del poder económico

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breve prólogo 

Uno de los rasgos distintivos del desarrollo capitalista durante el siglo XX fue la concentración del capital, consistente básicamente en un fenómeno combinado de articulación más o  menos centralizada o descentralizada de las empresas en torno a conglomerados de distinta naturaleza monopólica y a la centralización del capital de esas entidades, en torno a determinados centros de poder.

Este ensayo presenta algunos elementos de análisis de esta problemática.

Manuel Luis Rodríguez U.

Punta Arenas – Magallanes, invierno de 2006.

aspectos conceptuales

En esencia, la concentración del capital puede definirse como el aumento del volumen del capital como resultado de la capitalización, es decir, de la acumulación sucesiva de masas de plusvalía. El mecanismo central de la concentración del capital se efectúa en la sociedad capitalista sobre la base de transformar en capital parte de la plusvalía que los trabajadores crean y que el capitalista se apropia. Así, capitalizando la plusvalía, se aumenta el capital utilizable productivamente y ello sirve de base para ampliar y expandir las dimensiones de la producción y de la distribución, premisa a su vez, para que se incremente la productividad del trabajo social y aumente la ganancia de los capitalistas. La concentración del capital y de la producción sirvió de base económica al nacimiento y desarrollo de los monopolios y a la transición a la fase imperialista del capitalismo. En la actual fase de desarrollo globalizador del capitalismo a principios del siglo XXI, la concentración del capital se produce tanto a escala planetaria, como a nivel de continentes y de economías « nacionales » en la forma de una creciente articulación de las llamadas corporaciones globales en el campo de las finanzas (bancos, seguros), las comunicaciones y los transportes, la industria de tecnologías de punta y la explotación de los recursos naturales y energéticos, generando redes corporativas de amplio espectro.

Una de los sectores donde la concentración del capital ocurre con mayor agudeza y amplitud es en el capital financiero, constituido inicialmente por la unión del capital de los monopolios bancarios e industriales en las economías centrales del sistema. La existencia del capital financiero y la consiguiente aparición de la oligarquía financiera constituyen uno de los rasgos fundamentales del desarrollo del capitalismo moderno. La formación del capital financiero, hecho que corresponde a últimos del siglo XIX y comienzos del siglo XX, fue una consecuencia de la alta concentración de capitales en la industria y en la banca. Utilizando los enormes recursos monetarios libres, las corporaciones bancarias no sólo empiezan a conceder a las empresas industriales, comerciales y de servicios los préstamos a corto plazo, sino, además, créditos a largo plazo, con lo cual se construyen duraderos lazos de dependencia y de expoliación. Con ello obtienen la posibilidad de influir en la marcha de las empresas e incluso, a veces, de determinar el destino de las mismas. Los ingentes recursos financieros del sistema bancario llamado tambien « industria bancaria » se trasladan asimismo al sistema productivo mediante la adquisición de acciones y creando el denominado “sistema de participaciones”, con el cual, mediante un capital bancario propio de volumen relativamente pequeño, se pueden controlar sumas muy superiores de capitales ajenos.

Al mismo tiempo el sistema bancario como parte del sistema financiero, opera mediante procesos cíclicos de absorción de los pequeños bancos por parte de los grandes, se forman las uniones monopolistas denominadas consorcios bancarios. Cuando ya logran dominar amplios rubros de la economía nacional, los núcleos del capital financiero se constituyen en centros de poder capaces de determinar también la política de los Estados.  Los bancos actualmente se constituyen en el eje articulador dominante del sistema financiero, al penetrar en la esfera de los seguros y de los servicios comerciales o de distribución.

En el capítulo XX del primer volumen de El Capital, Marx pone de relieve que en definitiva, el capital es el resultado de la apropiación de una plusvalía proveniente del trabajo: « Al aumentar la eficacia, el volumen y el valor de sus medios de producción, o sea con la acumulación que acompaña el desarrollo de su fuerza productiva, el trabajo conserva y perpetúa, pues, bajo formas siempre nuevas, un valor de capital en crecimiento incesante. Esta fuerza natural del trabajo se manifiesta como facultad de autoconservación del capital que se lo ha incorporado, del mismo modo que las fuerzas productivas sociales del trabajo aparecen como atributos del capital, y así como la constante apropiación de plustrabajo por el capitalista se manifiesta como constante autovalorización del capital. Todas las potencias del trabajo se proyectan como potencias del capital, así como todas las formas de valor de la mercancía lo hacen como formas del dinero. »

La concentración del poder económico en Chile

En 1961, la editorial Pacífico publicó « La concentración del poder económico. Su teoría.  Realidad Chilena », en el cual el autor describe minuciosamente los grandes grupos económicos que controlaban en aquel entonces la mayor parte de la economía chilena.

No deja de ser paradójico descubrir, 45 años después de la publicación de este libro, que el grado de concentración del capital y del poder económico en Chile, sigue siendo de una asimetría gigantesca. El corazón el poder económico actual en Chile reside en el sistema bancario, los seguros y las AFP que constituyen un estecho entramado de corporaciones fuertemente ligadas al capital internacional, junto además con las corporaciones mineras, de la construcción, de la pesca y de la energía.

Leo algunas de las conclusiones de este texto: « …la verdad es que la gran concentración que existe en Chile, este verdadero monopolio que alcanza a todas las actividades, no podrá ser destruído con pequeñas modificaciones o con leyes « antimonopólicas » como las que en la actualidad conocemos…Allí no está el poder económico que abusa del consumidor y de la sociedad: el verdadero poder está en el aparato financiero (los bancos), en el gran campo industrial y en el latifundio. Hacia alla debe dirigirse el poder regulador del Estado »   Y más adelante agrega: « La unica y verdadera solución es, entonces, la abolición de la propiedad privada de los medios de producción, los cuales deben pasar al Estado.  En la medida  que dicha propiedad subsista, todas las leyes que se dicten solo serán paliativos que jamás conseguirán la eliminación definitiva de las diversas formas de concentración. » (pp. 171-172) 

¿El autor de aquel esclarecedor libro?

Un economista muy conocido de todos los chilenos: Ricardo Lagos Escobar, el Presidente más aplaudido por los empresarios chilenos.

 

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